El centro de monitoreo de Colón: cámaras que vigilan a los ciudadanos

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pero que el municipio no quiso explicar cómo operan ni qué detectan

Colón, Qro.- Los centros de videovigilancia municipal son una de las inversiones en seguridad pública que más frecuentemente aparecen en los discursos oficiales como evidencia de modernización y capacidad de respuesta. La narrativa es conocida: cámaras en puntos estratégicos, operadores monitoreando en tiempo real, alertas inmediatas a las patrullas cuando se detecta un incidente. En el mejor escenario, esa infraestructura efectivamente contribuye a disuadir delitos, a documentar incidentes y a reducir los tiempos de respuesta policial. En el peor, es una inversión significativa de dinero público que produce imágenes que nadie monitorea de forma sistemática, incidentes que se detectan pero no se atienden a tiempo, y un manual de operación que existe en papel pero no guía la práctica real del centro.

La diferencia entre los dos escenarios no es visible desde afuera — a menos que el municipio esté dispuesto a transparentar cómo opera su centro de monitoreo: cuántos operadores lo atienden, en qué turnos, cuántos incidentes detectaron durante el año y qué protocolo siguen cuando identifican uno. Sin esa información, las cámaras de vigilancia de Colón son, para los ciudadanos, una infraestructura que existe pero que no puede evaluarse.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-2026-05-065, que pide información básica sobre el centro de monitoreo de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal durante el ejercicio 2025.

¿Qué se pidió?

La solicitud fue concisa y operativamente precisa. Se pidieron tres datos en Excel o CSV: el número de operadores que atienden el centro de monitoreo, la distribución de esos operadores por turno, y el número de incidentes atendidos durante 2025 a través del sistema de videovigilancia. Como documentación complementaria se solicitó el manual de operación del centro — el documento que define los protocolos que siguen los operadores cuando detectan un incidente, los criterios para clasificar una situación como urgente, los canales de comunicación con las patrullas en campo y los tiempos de respuesta esperados entre la detección y la llegada de una unidad policial.

Esos tres datos más el manual de operación son el mínimo necesario para evaluar si el centro de monitoreo de Colón funciona como una herramienta real de seguridad o como una instalación subutilizada. El número de operadores por turno indica si hay cobertura humana suficiente para monitorear las cámaras activas en cada franja horaria — un centro con cuatro operadores y veinte cámaras activas opera de manera muy diferente a uno con un solo operador para el mismo número de cámaras. El número de incidentes atendidos da una medida de la actividad real del sistema. Y el manual de operación determina si los operadores tienen protocolos claros o actúan a discreción ante cada situación que detectan.

La solicitud incluyó la cláusula estándar: si el municipio no cuenta con centro de monitoreo — lo cual también sería información relevante — debe decirlo por escrito con fundamento legal.

El municipio de Colón no respondió.

Con este decimosexto silencio consecutivo sobre la corporación policial de Colón, la auditoría ciudadana ha completado un recuento de negativas que abarca literalmente todos los aspectos auditables de la Secretaría de Seguridad Pública: desde la plantilla hasta los operativos, desde el armamento hasta el centro de monitoreo. Dieciséis solicitudes. Dieciséis silencios.

El silencio sobre el centro de monitoreo tiene una dimensión adicional que merece señalarse. Un sistema de videovigilancia es, por su propia naturaleza, una tecnología de vigilancia sobre los ciudadanos: las cámaras registran movimientos, rostros y comportamientos de personas que transitan por el espacio público. Cuando esa infraestructura opera sin transparencia — sin que los ciudadanos puedan saber cuántas cámaras hay, dónde están, quién las monitorea y bajo qué protocolos —, la asimetría entre el gobierno y los gobernados se vuelve especialmente pronunciada: el gobierno puede ver a los ciudadanos, pero los ciudadanos no pueden ver cómo funciona el sistema que los observa.

En Colón, los ciudadanos financian un centro de monitoreo que los vigila. El municipio no quiso explicar cómo funciona, cuánta gente lo opera ni qué detectó en 2025. Dieciséis veces seguidas, la corporación policial de Colón eligió el silencio sobre la rendición de cuentas.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-2026-05-065 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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