Las requisiciones y compras menores de Colón 2025

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El gasto que más fácilmente se escapa de los controles — y que el municipio no quiso mostrar

Colón, Qro.- Si el Comité de Adquisiciones es el filtro institucional para las compras mayores, las requisiciones internas y las compras menores son el territorio donde ese filtro generalmente no llega. En la mayoría de los municipios mexicanos, existe un umbral por debajo del cual las compras pueden realizarse sin pasar por procedimiento de licitación ni por revisión colegiada: basta con una requisición del área que necesita el bien o servicio, una cotización y una orden de compra. Ese mecanismo existe para dar agilidad operativa al gobierno — no todo puede convertirse en un proceso de meses. Pero cuando las requisiciones no se registran con precisión, cuando las cotizaciones no se conservan, cuando los cuadros comparativos no existen, o cuando la suma de muchas compras menores al mismo proveedor rebasa en la práctica los umbrales que obligan a licitación sin que nadie lo detecte, ese mecanismo de agilidad se convierte en el canal favorito para el gasto discrecional y el fraccionamiento irregular de contratos.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-080, que pide el registro completo de requisiciones internas, órdenes de compra y compras menores no licitadas durante el ejercicio 2025.

¿Qué se pidió?

La solicitud fue la más granular de toda la auditoría en materia de compras. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con dieciocho campos por cada operación — desde el folio de la requisición hasta el estatus final de la entrega — que juntos permiten rastrear cada compra desde su origen hasta su conclusión.

El primero fue el folio de requisición — el identificador único que debería existir para cada solicitud de compra, desde la más pequeña hasta la más grande. El segundo fue la fecha. El tercero fue el área solicitante — qué dependencia del municipio generó la necesidad de compra. El cuarto fue la descripción detallada del bien o servicio — no una categoría genérica sino la especificación concreta de qué se compró. El quinto y sexto fueron la cantidad y la unidad de medida. El séptimo fue la justificación — el argumento que el área solicitante presentó para fundamentar la necesidad de la compra. El octavo fue el folio de suficiencia presupuestal — el documento que acredita que había dinero disponible en la partida correspondiente antes de comprometerse con el proveedor. El noveno fue la partida presupuestal. El décimo fue el proveedor adjudicado. El undécimo, duodécimo y decimotercero fueron el monto sin IVA, el IVA y el monto total. El decimocuarto fue la forma de contratación — compra directa, compra menor, invitación simplificada u otra modalidad. El decimoquinto fue el folio de la orden de compra. El decimosexto fue la fecha de entrega. El decimoséptimo fue el responsable de recibir los bienes o servicios. El decimoctavo fue el estatus — si la compra se completó, si está pendiente de entrega o si fue cancelada.

La solicitud incluyó una cláusula especialmente importante: se pidió explícitamente que el registro incluyera también las operaciones por compra directa o monto menor, no solo los contratos formalizados. Esa cláusula cierra la puerta de escape más común en este tipo de solicitudes: entregar solo los contratos grandes y omitir las compras pequeñas que en conjunto pueden representar una fracción significativa del gasto total.

Como documentación complementaria se solicitaron las requisiciones firmadas, las cotizaciones, los cuadros comparativos, las órdenes de compra y las entradas a almacén o actas de recepción — el expediente completo que debería existir detrás de cada compra.

El municipio de Colón no respondió.

Ese silencio sobre las requisiciones y compras menores cierra un ciclo de tres solicitudes consecutivas sobre la Secretaría de Administración — movimientos de personal (76), control de asistencia (77), vacaciones y permisos (78), Comité de Adquisiciones (79) y ahora requisiciones (80) — con el mismo resultado en todos los casos: ninguna respuesta.

El silencio sobre las compras menores es, en términos de riesgo de gasto irregular, el más significativo de la serie. Las compras menores son el territorio donde con mayor frecuencia aparecen las prácticas de fraccionamiento — dividir una compra grande en varias pequeñas para evadir los umbrales que obligan a procedimientos más rigurosos. Sin el registro completo de todas las requisiciones y sus folios, no hay manera de detectar si un proveedor recibió durante el año diez compras de noventa mil pesos cada una — que individualmente no superan ningún umbral — cuando en realidad el municipio le estaba comprando un millón de pesos en bienes que juntos debían haber pasado por licitación.

Ese tipo de fraccionamiento es exactamente lo que el registro granular de requisiciones permite detectar — y exactamente lo que el silencio del municipio impide verificar. En Colón, las compras menores son el espacio menos visible del gasto público municipal. El municipio eligió mantenerlo así.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-080 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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