En un solo corte de nómina en Tequisquiapan
Tequisquiapan, Qro.- La revisión de los archivos de nómina entregados por el Municipio de Tequisquiapan abrió una nueva línea de investigación: el peso presupuestal de los jubilados y pensionados dentro del gasto de personal municipal.
De acuerdo con el análisis del corte correspondiente a marzo de 2025, el bloque identificado como jubilados y pensionados suma 1 millón 299 mil 728 pesos en percepciones. La cifra, por sí sola, coloca a ese universo como una bolsa de gasto lo bastante relevante como para exigir clasificación clara, trazabilidad precisa y explicación pública puntual sobre la forma en que es reportado dentro de la información oficial.
El dato cobra todavía más importancia porque no se trata de un universo marginal. En la revisión también aparecen registros con percepciones elevadas dentro de ese mismo bloque, con montos que alcanzan aproximadamente 34 mil 380 pesos, 28 mil 820 pesos, 26 mil 608 pesos, 26 mil 44 pesos y 23 mil 876 pesos. Es decir, no solo se trata de una suma global alta, sino de un conjunto de pagos con montos individuales relevantes.
La cifra de marzo no es un hecho aislado. En el corte correspondiente a diciembre de 2024, la suma observada para jubilados y pensionados asciende a 2 millones 6 mil 393 pesos, lo que confirma que se trata de un rubro constante y con peso propio dentro del gasto municipal.
El problema no está en que el municipio tenga obligaciones de pago por jubilaciones y pensiones. Eso forma parte de la realidad financiera de cualquier administración pública. El problema está en cómo clasifica, separa y reporta ese universo frente a la estructura activa del gobierno municipal.
En la auditoría ciudadana ya se había abierto una zona gris sobre este punto: si jubilados y pensionados aparecen mezclados con formatos de plazas o dentro de reportes que deberían distinguir con claridad entre estructura activa, vacantes, ocupación y pasivos laborales, entonces la lectura pública del dato se distorsiona. Lo que debería verse como una radiografía de la plantilla municipal corre el riesgo de convertirse en una mezcla de universos administrativos distintos.
Dicho de otra manera: una cosa es la nómina del personal activo y otra la carga presupuestal de jubilados y pensionados. Si ambos mundos no se presentan con fronteras claras, la ciudadanía pierde capacidad para entender cuánto cuesta realmente la estructura operativa del ayuntamiento y cuánto corresponde a pasivos laborales.
La relevancia política del tema también es evidente. En tiempos en que los gobiernos suelen hablar de austeridad, eficiencia administrativa y orden del gasto, una bolsa superior a 1.2 millones de pesos en un solo corte de nómina obliga a una explicación más rigurosa. No para insinuar irregularidades sin prueba, sino para exigir algo más básico: claridad en la clasificación y transparencia en la presentación del gasto.
La nueva pregunta para la auditoría ciudadana es directa: ¿cuánto del gasto total de personal corresponde a estructura activa y cuánto a jubilados y pensionados? Porque sin esa separación, la rendición de cuentas se vuelve borrosa. Y cuando la rendición de cuentas se vuelve borrosa, siempre gana el escritorio y pierde el ciudadano.
Hallazgos clave
- En el corte de marzo de 2025, jubilados y pensionados suman 1,299,728 pesos en percepciones.
- En el corte de diciembre de 2024, ese mismo bloque suma 2,006,393 pesos.
- Dentro de ese universo hay percepciones individuales relevantes, con montos que superan los 34 mil pesos.
- El peso presupuestal del rubro exige una clasificación pública más clara frente a la estructura activa del municipio.
Riesgos
- Contable: mezclar pasivos laborales con estructura activa distorsiona la lectura del gasto.
- Político: el discurso de orden y austeridad pierde fuerza si no se transparenta con precisión qué parte de la nómina corresponde a jubilaciones y pensiones.
- Técnico: sin separación clara entre universos, se debilita la trazabilidad del gasto de personal.








