El parque vehicular administrativo de Colón

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Los vehículos que usan los funcionarios con dinero público — y cuyo uso, kilometraje y resguardo el municipio no quiso documentar

Colón, Qro.- Un vehículo oficial no es un beneficio personal del funcionario que lo usa. Es patrimonio público adquirido o arrendado con dinero de los ciudadanos, asignado para el cumplimiento de funciones institucionales específicas y sujeto a controles precisos: quién lo tiene en resguardo, para qué uso está autorizado, cuántos kilómetros recorre al mes y qué pasa cuando sufre un siniestro. Cuando esos controles existen y son públicos, el uso privado de vehículos oficiales es detectable — porque el kilometraje de un viernes por la tarde en una ruta que no corresponde a ninguna función institucional queda registrado en la bitácora. Cuando esos controles no son públicos, el vehículo oficial puede usarse para lo que el funcionario decida, en los horarios que prefiera, sin que nadie fuera del área pueda verificar si ese uso fue institucional o privado.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-083, que pide el inventario completo del parque vehicular administrativo, sus resguardos y las bitácoras de uso durante el ejercicio 2025.

¿Qué se pidió?

La solicitud fue exhaustiva y cubrió dieciséis campos por cada vehículo del parque administrativo. El primero fue el tipo de unidad — si es automóvil, camioneta, pick up, motocicleta u otro. El segundo, tercero y cuarto fueron marca, modelo y año. El quinto fue las placas. El sexto fue el número económico interno. El séptimo fue el número de serie o VIN. El octavo fue la dependencia usuaria — qué área del municipio tiene asignado el vehículo. El noveno fue el resguardante — el servidor público específico que firma como responsable del bien. El décimo fue la fecha de asignación — cuándo se le asignó el vehículo a esa área o funcionario. El undécimo fue el uso autorizado — si es para comisiones oficiales, para uso exclusivo del área o para cualquier otro fin institucional definido. El duodécimo fue el estatus — si está activo, en taller, dado de baja o con alguna restricción operativa. El decimotercero y decimocuarto fueron el kilometraje inicial y final por mes — los datos que permiten calcular cuántos kilómetros recorrió cada vehículo mes a mes y si ese kilometraje es coherente con la actividad institucional del área que lo usa. El decimoquinto fue los siniestros reportados durante el periodo. El decimosexto fue si el vehículo es propio del municipio o si está en régimen de arrendamiento.

Como documentación complementaria se solicitaron los resguardos vigentes, las pólizas de seguro, los contratos de arrendamiento cuando apliquen, los reportes de siniestro y — el documento más operativamente revelador — las bitácoras mensuales de uso. Esas bitácoras son el registro cotidiano del vehículo: fecha de salida, hora, destino, motivo del viaje, kilómetros de salida y regreso, y firma del conductor. Son el instrumento que permite cruzar el uso declarado con el kilometraje real y detectar si hay viajes que no corresponden a ninguna función institucional.

La solicitud incluyó la cláusula explícita de que no se pide un concentrado general sino el detalle movimiento por movimiento — la misma cláusula que ha caracterizado las solicitudes más rigurosas de esta auditoría.

El municipio de Colón no respondió.

Ese silencio sobre el parque vehicular administrativo conecta directamente con los silencios anteriores sobre el inventario de bienes muebles (solicitud 81), el almacén central (solicitud 82) y — en el ámbito de seguridad pública — el inventario de patrullas (solicitud 60) y su combustible (solicitud 61). En todos los casos, el municipio optó por no mostrar qué vehículos tiene, quién los usa ni cuánto recorren.

El silencio sobre las bitácoras de uso es, en ese contexto, el más revelador. Porque la bitácora mensual es el documento que convierte un vehículo oficial en un bien auditable: con ella se puede saber si el presidente municipal usa la camioneta del municipio para ir a la ciudad de Querétaro en fines de semana, si el director de administración la utiliza para comisiones que no tienen ningún registro institucional, o si hay vehículos que acumulan kilometraje sin que ninguna bitácora lo explique. Sin la bitácora, el vehículo oficial es simplemente un bien que un funcionario tiene asignado — y lo que hace con él es invisible para cualquier auditoría ciudadana.

En Colón, los vehículos administrativos son de los ciudadanos. El municipio no quiso mostrar dónde van, cuánto recorren ni quién los maneja.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-083 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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