Retardos, faltas y permisos que afectan la nómina — y que el municipio no quiso mostrar
Uno de los principios más básicos de la gestión de personal en el sector público es que la nómina debe corresponder al trabajo efectivamente prestado. Si un empleado faltó, ese día no debería cobrarse sin justificación. Si llegó tarde de forma reiterada, esos retardos deberían generar descuentos conforme a los lineamientos internos. Si tuvo una incapacidad, esa incidencia debería estar documentada y validada. Ese principio no es un ideal administrativo abstracto — es la condición que distingue una nómina honesta de una en la que se paga por presencia que no ocurrió.
El control de asistencia es el instrumento que hace posible ese principio: el checador biométrico, la lista de firma, el software de registro o cualquier mecanismo equivalente que el municipio utilice para registrar quién llegó, a qué hora, quién faltó y qué justificación ampara esa ausencia. Cuando ese registro existe, es sistemático y está vinculado a la nómina, las incidencias de asistencia se traducen automáticamente en ajustes al pago. Cuando el registro no existe, no está actualizado o no es público, la nómina puede pagar días no trabajados sin que nadie lo detecte — y los descuentos que deberían aplicarse pueden no aplicarse nunca.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-077, dirigida a la Secretaría de Administración o su equivalente, que pide el control completo de asistencia, incidencias, retardos y faltas del personal municipal durante el ejercicio 2025.
¿Qué se pidió?
La solicitud fue precisa y cubrió nueve campos de información por cada incidencia registrada durante 2025. El primero fue el sistema de control utilizado — si el municipio usa biométrico, listas de firma, reloj checador, software especializado u otro mecanismo — y los centros de trabajo donde ese sistema opera, más el número de servidores públicos registrados en cada centro. Ese dato inicial es fundamental: si el municipio tiene empleados en centros de trabajo donde no opera ningún sistema de control de asistencia, esos empleados cobran sin que nadie registre si asistieron o no.
El segundo fue el catálogo de incidencias por folio o registro: retardo, falta injustificada, falta justificada, permiso, comisión, incapacidad y vacaciones. Cada una de esas categorías tiene implicaciones diferentes en la nómina y debe estar respaldada por documentación diferente. Una falta injustificada genera descuento automático. Una incapacidad requiere un documento médico. Una comisión requiere una orden de servicio. Una vacación requiere una solicitud autorizada. Sin el registro de incidencias por folio, no hay manera de verificar si el municipio aplica esas distinciones con rigor o si todas las ausencias se justifican de manera genérica para evitar descuentos.
El tercer campo fue la fecha de cada incidencia. El cuarto fue el área de adscripción del empleado involucrado. El quinto fue el descuento aplicado cuando corresponda — el dato que permite cruzar la incidencia con la nómina y verificar que el efecto económico de la falta o retardo efectivamente se reflejó en el pago. El sexto fue el folio de justificación. El noveno fue la autoridad que validó la incidencia — quien firmó que la falta estaba justificada o que el permiso fue autorizado.
Como documentación complementaria se solicitaron los lineamientos de asistencia y puntualidad, los contratos o licencias del sistema de checado, los formatos de incidencia y los reportes mensuales consolidados remitidos a nómina. Este último documento — el reporte mensual que el área de asistencia envía a la de nómina — es el eslabón que conecta ambos sistemas y permite verificar si las incidencias registradas efectivamente se tradujeron en los descuentos correspondientes.
El municipio de Colón no respondió.
Ese silencio sobre el control de asistencia complementa y agrava el cuadro de opacidad que la auditoría ha documentado sobre la nómina municipal de Colón. Las solicitudes anteriores — nómina verificable (30), insumos oficiales (31), padrón de eventual (32), honorarios (33) y compensaciones (34) — intentaron construir el mapa del gasto en personal desde la perspectiva del pago. La solicitud 77 intenta construirlo desde la perspectiva de la asistencia: si alguien cobró pero no fue, esa discrepancia solo es detectable cuando se tiene el registro de incidencias y se cruza con la nómina.
Sin control de asistencia público, la nómina de Colón no puede auditarse en su dimensión más básica. No hay manera de saber si los empleados que aparecen cobrando en las partidas de nómina efectivamente asistieron a trabajar, si los descuentos por faltas e incidencias se aplicaron conforme a los lineamientos o si el sistema de control de asistencia funciona como un mecanismo real de supervisión o simplemente como un trámite que se cumple en papel sin vincularse realmente a la nómina.
Un municipio que no transparenta su control de asistencia no puede demostrar que paga solo por trabajo efectivamente prestado. Puede afirmarlo — pero no puede probarlo.
Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-077 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026












