Tequisquiapan, Qro.- Una respuesta oficial del Municipio de Tequisquiapan abrió una nueva veta de revisión sobre la calidad de la información pública en materia de plazas y nómina. En contestación a la solicitud folio OAAZ-TEQ-UT-2026-02-06-001, el gobierno municipal señaló que la “clave o nivel del puesto” no opera como una clave de plaza o nivel tabular, sino como el número de trabajador que genera automáticamente su sistema de nómina. Además, reconoció que ese dato puede repetirse en distintos rubros y que no existe un proceso de validación para la repetición de esos números.
El punto no es menor. La solicitud original no pedía una curiosidad administrativa, sino una aclaración técnica sobre el formato de plazas vacantes y ocupadas, además de la remuneración total vinculada a esas plazas en los periodos 4T2024 y 1T2025, con entrega en Excel o CSV. También pedía saber si existía control de duplicidades, cuál era el criterio para incluir a jubilados y pensionados y qué documento interno usaba el municipio para capturar y validar ese formato.
La respuesta municipal, sin embargo, deja más preguntas que certezas. Los lineamientos técnicos anexados por la propia autoridad establecen que el formato de plazas vacantes y ocupadas debe construirse con campos como denominación del área, puesto, clave o nivel del puesto, tipo de plaza, área de adscripción inmediata superior, estado ocupado o vacante y sexo. También señalan que la información pública debe ser veraz, confiable, congruente, integral, actualizada y verificable.
En otras palabras: una cosa es el dato operativo con el que corre la nómina y otra muy distinta el dato que debe alimentar una obligación de transparencia. Si el municipio reporta en transparencia un campo que describe como “clave o nivel del puesto”, pero internamente lo entiende como “número de trabajador”, la trazabilidad entre plaza, puesto, persona y remuneración se vuelve más difícil de seguir. Y si además admite que no hay validación para la repetición de ese dato, el margen para inconsistencias crece.
La relevancia pública del caso está en la rendición de cuentas. No se trata, por ahora, de afirmar un desvío o una irregularidad definitiva, sino de documentar una opacidad técnica: el municipio entregó información, sí, pero la propia respuesta oficial sugiere que el dato usado para reportar plazas no está explicado con la precisión que exige el formato legal.
La solicitud también pidió el criterio institucional para incorporar a jubilados y pensionados dentro del formato de plazas vacantes y ocupadas, así como el instructivo, manual o metadatos usados para capturarlo y validarlo. Esos puntos quedaron sin una explicación técnica suficientemente clara en la contestación entregada.
El caso abre una pregunta de fondo para la auditoría ciudadana: ¿Tequisquiapan está publicando plazas, o simplemente fragmentos de nómina con otro nombre? Y esa diferencia, aunque suene burocrática, cambia por completo la capacidad de la ciudadanía para revisar cuántas plazas existen, quién las ocupa, cuánto cuestan y cómo se reportan.
Hallazgos clave
- El municipio afirmó que la “clave o nivel del puesto” es el número de trabajador del sistema de nómina.
- Admitió que ese dato puede repetirse entre rubros o departamentos.
- Admitió que no existe proceso de validación para esa repetición.
- Los lineamientos del formato exigen una estructura más amplia y verificable para plazas y remuneraciones.
Riesgos
- Técnico: confusión entre dato de nómina y dato de plaza.
- Legal: posible incumplimiento del deber de publicar información verificable y congruente.
- Político: una transparencia difícil de auditar erosiona confianza pública.








