El alcalde aseguró en campaña que mientras la salud no estuviera garantizada en las comunidades no se podía gastar en cantantes. Ya como alcalde, el rubro de Servicios Oficiales pasó de $13.2 millones aprobados a $45.35 millones modificados durante 2025; al mismo tiempo, conciertos y festivales se volvieron recurrentes. Ahora, Voz y Testimonio recibió además señalamientos —todavía pendientes de comprobación documental— sobre retrasos en pagos y falta de insumos para personal de las casas de salud.
TEQUISQUIAPAN, Qro.— Primero médicos. Después cantantes. Así de sencilla era la fórmula con la que el presidente de Tequisquiapan cuestionaba durante su campaña el gasto de los gobiernos municipales en espectáculos.
No era una frase ambigua. Tampoco una interpretación de sus adversarios. Está grabada en video.
“Nada es más importante que la salud de nuestra gente”, decía quien posteriormente se convertiría en presidente municipal de Tequisquiapan.
Y enseguida fijaba una condición:
“Mientras ese derecho no esté garantizado en las comunidades, no se puede gastar en contratar cantantes para el entretenimiento de unos cuantos”.
Magaña incluso puso un ejemplo de cómo, según él, debía utilizarse el dinero público.
“Lo mismo de siempre es gastar millones en contratar un artista. Lo diferente es usar ese dinero para contratar a siete médicos durante tres años, para que atiendan las casas de salud de las comunidades que merecen ese servicio”.
También prometió:
“En mi administración no habrá derroches, ni lujos, ni privilegios, porque mi prioridad es el bienestar del pueblo”.
La idea era difícil de confundir:
primero había que garantizar la salud. Después podrían venir los artistas.
Pero los documentos financieros de su propia administración obligan hoy a regresar a aquella grabación. Porque en el primer presupuesto completo de su gobierno apareció una cifra:
$13 millones 200 mil. Y nueve meses después el rubro correspondiente de Servicios Oficiales ya había crecido hasta:
$45 millones 352 mil 374.89.
Una ampliación de más de $32.15 millones.
Un incremento aproximado de:
243.6%.
Y mientras ese presupuesto aumentaba, los escenarios de Tequisquiapan comenzaron a recibir artistas, agrupaciones, festivales y conciertos de manera recurrente.
La pregunta ahora es inevitable:
¿en qué momento consideró Héctor Magaña que la salud de las comunidades ya estaba suficientemente garantizada como para comenzar a gastar nuevamente en espectáculos?
DE $13.2 A $45.35 MILLONES
El Proyecto de Presupuesto de Egresos 2025 del Municipio de Tequisquiapan asignó inicialmente $13 millones 200 mil al concepto de Servicios Oficiales.
Dentro de esa clasificación, el presupuesto original ubicaba los mismos $13.2 millones en la partida 3821, “Gastos de orden social y cultural”.
Pero el dinero presupuestado originalmente no alcanzó. Para el 30 de septiembre de 2025, el Estado Analítico del Presupuesto mostraba que Servicios Oficiales había sufrido ampliaciones por:
$32 millones 152 mil 374.89.
De manera que el presupuesto modificado alcanzó:
$45 millones 352 mil 374.89.
Para ese momento ya se habían devengado:
$44 millones 678 mil 521.88.
Y efectivamente pagado:
$41 millones 919 mil 470.85.
La diferencia entre el presupuesto original y el modificado fue de $32.15 millones adicionales.
En términos porcentuales, Servicios Oficiales aumentó aproximadamente 243.6% respecto de su asignación inicial.
Hay que hacer aquí una precisión fundamental.
Voz y Testimonio no afirma que los $45.35 millones hayan sido gastados íntegramente en cantantes.
El Estado Analítico disponible llega al concepto general de Servicios Oficiales y no ofrece en ese documento el desglose completo que permita determinar cuánto correspondió específicamente a artistas, escenarios, producción, sonido, iluminación, festivales, logística u otros servicios.
Afirmar que los $45 millones completos fueron para cantantes sería incorrecto.
Pero tampoco puede ignorarse otro hecho:
al comenzar 2025, la totalidad de los $13.2 millones presupuestados dentro de Servicios Oficiales se encontraba originalmente identificada como “Gastos de orden social y cultural”.
Y durante ese mismo año comenzaron a multiplicarse los espectáculos.
NO ERA LA ÚNICA BOLSA PARA FIESTAS
El presupuesto 2025 contiene además otro dato que todavía requiere seguimiento contable.
Dentro del documento aparece una asignación denominada:
“Ferias y Fiestas Municipales”
por:
$15 millones 995 mil.
La existencia de esta partida no significa que pueda sumarse automáticamente a los $45.35 millones de Servicios Oficiales y anunciar que el Ayuntamiento gastó más de $61 millones en fiestas.
Eso sería metodológicamente incorrecto mientras no conozcamos las transferencias presupuestales, auxiliares contables y ejercicio específico de ambos conceptos.
Pero sí demuestra algo:
desde el presupuesto municipal existían bolsas millonarias expresamente relacionadas con actividades sociales, culturales, ferias y fiestas.
Y ésa es precisamente la clase de gasto que Héctor Magaña había colocado en campaña detrás de la salud.
DESPUÉS LLEGARON LOS CANTANTES
Los escenarios comenzaron prácticamente desde el arranque de la administración. En diciembre de 2024, durante la Villa Navideña y la Gran Posada del Pueblo, fueron anunciadas presentaciones como Eduardo Díaz y Mi Banda El Mexicano.
En febrero de 2025 llegó el festival “Enamórate en Tequis”, con artistas como Los Acosta y Raúl Ornelas, además de otros espectáculos.
En marzo se desarrolló el Festival Espíritus de Primavera.
Después apareció una celebración para el Día de las Madres con Grupo Liberación.
Y entonces llegó uno de los principales escaparates turísticos del municipio:
el Festival Internacional del Arte, Queso y Vino.
Durante su edición 2025 fueron anunciados, entre otros:
Kinky, Fernando Delgadillo, Conjunto Primavera, Motel y Banda Cuisillos, además de espectáculos culturales.
Meses después llegaron las Fiestas del Pueblo.
La programación incluyó:
Los Askis, Sonido La Changa y El Haragán y Compañía.
Septiembre trajo nuevamente espectáculos musicales durante las Fiestas Patrias.
Diciembre volvió a encender los escenarios con un festival de rock en la Villa Navideña. Ya no podía hablarse de un concierto excepcional.
El entretenimiento se había convertido en una actividad recurrente de la administración.
LAS ADJUDICACIONES DIRECTAS TAMBIÉN APARECEN
Existe además evidencia oficial que permite avanzar más allá de las carteleras.
Una resolución de la Comisión de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Querétaro —Infoqro— documentó un recurso de revisión relacionado precisamente con información solicitada al Municipio de Tequisquiapan sobre contrataciones artísticas.
El expediente RDAA/0129/2025/AVV corresponde a una solicitud presentada el 26 de marzo de 2025 mediante la Plataforma Nacional de Transparencia.
El ciudadano pidió:
solicitudes de contratación;
suficiencia presupuestal;
procedimientos de contratación;
actas;
dictámenes;
contratos;
garantías;
facturas a proveedores o elenco artístico;
y requerimientos técnicos de catering.
Todo ello relacionado con presentaciones artísticas realizadas en el Parque La Pila.
La resolución establece además que el plazo legal para responder venció el 29 de abril de 2025 sin que el Municipio hubiera proporcionado respuesta dentro del término establecido.
El expediente resulta particularmente relevante porque confirma que existe documentación administrativa relacionada con la contratación de espectáculos que debe ser transparentada.
Precisamente ahí puede encontrarse la respuesta a una de las principales preguntas de esta investigación:
¿cuánto costó realmente cada artista?
EN 2026 LAS FIESTAS TUVIERON NOMBRE Y PRESUPUESTO
Si en 2025 hay que reconstruir movimientos presupuestales, en 2026 el propio presupuesto municipal fue mucho más explícito.
Servicios Oficiales recibió originalmente alrededor de:
$21.14 millones.
Y dentro de ese monto aparecieron:
$17 millones 834 mil 572.37
identificados expresamente como:
“Eventos y fiestas tradicionales”.
El presupuesto incluso distribuyó ese dinero:
Festividades tradicionales y culturales públicas:
$7 millones 435 mil.
Festival Internacional del Arte, Queso y Vino:
$7 millones 399 mil 572.37.
Fiestas del Pueblo:
$3 millones.
Total: $17 millones 834 mil 572.37.
De esta manera, aproximadamente 84 de cada 100 pesos originalmente presupuestados para Servicios Oficiales en 2026 fueron destinados a eventos y fiestas tradicionales.
Y el propio documento agregó una consideración reveladora sobre esos eventos:
“Al ser festividades tradicionales y/o culturales públicas no existe recuperación del gasto”.
La recuperación presupuestada aparece en:
$0.
Eso no quiere decir que las fiestas no generen derrama económica.
Hoteles, restaurantes, comerciantes, productores de queso y vino, artesanos y prestadores de servicios pueden resultar beneficiados por la llegada de visitantes.
Ése es un argumento válido de la administración. Pero se trata de otra discusión.
El propio Ayuntamiento reconoce presupuestalmente que no existe recuperación directa de ese gasto para las finanzas municipales.
2026: BRONCO, KABAH Y MÁS ARTISTAS
Los espectáculos tampoco terminaron en 2025.
Para el 50 aniversario del Festival Internacional del Arte, Queso y Vino 2026 se anunció una programación que incluyó a:
Kabah, El Gran Silencio y Bronco, entre otros espectáculos. La programación fue difundida incluso por la Secretaría de Turismo federal.
Después llegaron nuevamente las Fiestas del Pueblo.
En agosto de 2026 fueron anunciados:
Alacranes Musical, Conjunto Nuevo Amanecer, Cardenales de Nuevo León y Titanes de Durango.
Para entonces habían pasado menos de dos años desde aquella campaña en la que Magaña advertía que contratar artistas era “lo mismo de siempre”.
PERO TAMBIÉN HAY SALUD
Una investigación seria requiere incorporar también la información que favorece la posición del gobierno.
La administración municipal sí ha desarrollado el programa “Salud para el Pueblo”.
De acuerdo con información atribuida al propio gobierno municipal, en julio de 2026 operaban siete casas de salud en:
Santillán;
El Sauz;
La Laja;
La Tortuga;
Bordo Blanco;
El Cerrito;
y La Trinidad.
Asimismo, se preparaba una nueva unidad en San José La Laja.
La administración reportó además más de 6 mil 500 consultas gratuitas durante el primer semestre de 2026, así como 8 mil 195 atenciones durante 2025.
Los servicios anunciados incluyen consulta general, control de enfermedades crónicas, enfermería, nutrición y entrega gratuita de medicamentos.
Existe incluso un contrato documentado por Voz y Testimonio por $6 millones 299 mil 999.50 para adquisición y suministro de medicamentos destinados a siete casas de salud durante 2026. Todo eso debe formar parte del balance. Porque el cuestionamiento periodístico no puede ser:
“Magaña no hizo nada en salud”.
La evidencia disponible no permite sostenerlo.
La pregunta es mucho más precisa:
¿las condiciones actuales significan que el derecho a la salud ya está “garantizado”, como exigía el propio Magaña antes de gastar en cantantes?
UNA DENUNCIA CAMBIA LA PREGUNTA
En medio de esta investigación, Voz y Testimonio recibió un mensaje de uno de sus seguidores directamente relacionado con el video de campaña.
La persona informó a esta redacción sobre una situación que, según le habría sido referida por trabajadores de las comunidades, estaría ocurriendo de manera recurrente dentro del servicio municipal de salud.
El señalamiento habla de:
retrasos de hasta 15 días en pagos al personal médico y de limpieza.
También refiere:
falta de insumos básicos.
Entre ellos:
papelería;
formatos o recetas;
y hasta plumas.
Según la información recibida, médicos y personal de enfermería habrían tenido que adquirir en algunas ocasiones materiales con recursos propios para continuar atendiendo pacientes.
También se cuestionan los salarios del personal en relación con las responsabilidades y exigencias del servicio. Voz y Testimonio debe hacer una precisión fundamental:
Estas afirmaciones no han sido corroboradas documentalmente.
Hasta el cierre de este reportaje no contamos con suficientes recibos de nómina, movimientos bancarios, requisiciones de material, comprobantes de compra o testimonios identificados que permitan presentar esos señalamientos como hechos comprobados. Por ello constituyen actualmente:
una denuncia ciudadana y una línea abierta de investigación.
Pero el mensaje merece atención precisamente por las palabras pronunciadas años atrás por el propio alcalde. Porque si realmente existen trabajadores que reciben tarde su salario o médicos y enfermeras que compran materiales de su bolsillo, entonces sería legítimo preguntar:
¿puede afirmarse que el derecho a la salud ya está garantizado?
LOS MILLONES DE SALUD TAMBIÉN DEBEN EXPLICARSE
Esta investigación tiene todavía otro capítulo. Voz y Testimonio ha documentado previamente contratos celebrados por la administración municipal para servicios médicos.
Entre ellos se encuentran cuatro instrumentos adjudicados a Operadora Grupo Médico El Pedregal S.A. de C.V. (La Cual ya tiene denuncia ante las fiscalías anticorrupción, federal, estatal y la propia ESFE)
La documentación revisada anteriormente presenta una particularidad que este medio ya señaló: combina referencias a un “monto total” con cantidades descritas también “de manera mensual”.
Bajo una determinada interpretación de esos documentos, el compromiso potencial podría superar los $48 millones durante su vigencia.
Pero es indispensable repetirlo:
Voz y Testimonio no afirma que el Ayuntamiento haya pagado ya $48 millones a esa empresa.
Para determinar el gasto efectivo hacen falta:
CFDI;
pólizas contables;
transferencias;
auxiliares de proveedores;
estados de cuenta;
y registros mensuales de servicios efectivamente prestados.
Precisamente esa documentación forma parte de las solicitudes de información que este medio ha promovido dentro de su Auditoría Ciudadana.
Hasta que exista evidencia suficiente, el monto realmente pagado debe permanecer como una pregunta abierta.
PROMETIÓ SIETE MÉDICOS DURANTE TRES AÑOS
Hay una ironía documental difícil de ignorar. En campaña, el propio Magaña decidió comparar el precio de los artistas con médicos. No lo hizo la oposición. No lo inventó este medio. Lo hizo él. Su ejemplo fue:
siete médicos durante tres años.
Por eso ahora resulta pertinente llevar sus propias palabras hasta sus últimas consecuencias.
¿Cuántos médicos trabajan actualmente en las casas de salud?
¿Cuánto gana cada uno?
¿Son trabajadores del Municipio o de empresas contratadas?
¿Cobran puntualmente?
¿Cuánto cobra enfermería?
¿Cuánto recibe el personal de limpieza?
¿Cuánto se destina mensualmente a medicamento?
¿Cuánto se gasta en material de curación?
¿Cuánto en insumos básicos?
¿Cuántos días por semana existe servicio?
¿Cuántas horas?
¿Qué sucede cuando un médico falta?
¿Cuántos pacientes son rechazados por falta de capacidad?
¿Cuánto cuesta realmente mantener funcionando las siete casas?
Todas esas preguntas permiten determinar algo mucho más importante que contar edificios:
si efectivamente existe una garantía suficiente de acceso al servicio.
LA DIFERENCIA ENTRE UNA CASA ABIERTA Y UN DERECHO GARANTIZADO
El Plan Municipal de Desarrollo estableció entre sus objetivos rehabilitar y poner en funcionamiento ocho casas de salud, desarrollar campañas preventivas, realizar consultas y entregar medicamento.
Existe evidencia de avances. También existe propaganda institucional que presume resultados. Pero garantizar un derecho implica algo más que abrir una puerta.
Implica personal suficiente.
Salarios oportunos.
Medicamentos.
Material.
Horarios.
Continuidad.
Cobertura.
Calidad.
Y recursos para mantener el servicio.
Por eso el señalamiento recibido por esta redacción resulta relevante aun cuando todavía esté pendiente de comprobación.
No demuestra por sí solo que exista incumplimiento.
Pero obliga a verificarlo.
EL PROBLEMA NO SON LAS FIESTAS
Conviene dejar algo claro. Este reportaje no sostiene que Tequisquiapan deba cancelar sus festivales. Tampoco que un municipio turístico no pueda contratar artistas. El Festival del Arte, Queso y Vino es parte importante de la oferta turística de Tequisquiapan.
Las fiestas pueden generar visitantes.
Los conciertos pueden llenar hoteles.
Los restaurantes pueden vender más.
Los productores pueden beneficiarse.
Y un gobierno puede legítimamente decidir invertir dinero público en cultura, turismo y entretenimiento.
Ése no es el problema.
El problema es que Héctor Magaña utilizó una regla distinta cuando pedía el voto.
Él dijo:
“Mientras ese derecho no esté garantizado en las comunidades, no se puede gastar en contratar cantantes”.
Por eso la discusión no consiste en decidir si Bronco, Kinky, Los Askis o El Haragán son buenos o malos artistas.
La discusión tampoco es si la gente merece divertirse. La pregunta es mucho más sencilla:
¿Se cumplió primero la condición que el propio candidato estableció?
LOS NÚMEROS QUE QUEDAN FRENTE AL VIDEO
Hasta ahora, los documentos permiten establecer:
1. Héctor Magaña prometió priorizar la salud sobre la contratación de artistas.
2. En 2025, Servicios Oficiales comenzó con $13.2 millones aprobados.
3. Ese presupuesto llegó a $45.35 millones modificados al 30 de septiembre.
4. La ampliación fue de $32.15 millones, equivalente aproximadamente a 243.6% sobre el monto inicial.
5. Al mismo corte se habían pagado alrededor de $41.92 millones.
6. El presupuesto 2025 contiene además una asignación de $15.995 millones denominada “Ferias y Fiestas Municipales”, cuyo ejercicio todavía debe ser rastreado antes de acumularlo a otros conceptos.
7. En 2026 se presupuestaron expresamente $17.83 millones para eventos y fiestas tradicionales.
8. La administración ha realizado numerosos conciertos y festivales desde finales de 2024.
9. El gobierno también reporta siete casas de salud en funcionamiento y más de 6 mil 500 consultas durante el primer semestre de 2026.
10. Voz y Testimonio recibió un señalamiento sobre retrasos en salarios y falta de materiales que todavía requiere comprobación documental.
Éstos son los hechos y los puntos que continúan bajo investigación.
LA CUENTA QUE TODAVÍA FALTA
La Auditoría Ciudadana de Voz y Testimonio ya solicitó información relacionada con estos gastos. Pero mientras las respuestas completas no llegan, existen otras rutas.
Actas del Comité de Adquisiciones.
Auxiliares contables.
CFDI.
Estados analíticos.
Pólizas.
Transferencias.
Padrón de proveedores.
Productoras.
Representantes artísticos.
Suficiencias presupuestales.
Contratos.
Órdenes de servicio.
Facturas.
Gastos de escenario.
Sonido.
Iluminación.
Catering.
Hospedaje.
Transportación.
Publicidad.
Seguridad.
Cuando todos esos documentos puedan cruzarse será posible contestar la pregunta que el propio Magaña dejó planteada durante su campaña:
¿cuántos médicos podrían haberse pagado con el dinero destinado a los espectáculos?
Pero aun antes de tener esa cifra existe una comparación que ya puede hacerse. El candidato dijo que antes de contratar cantantes debía garantizarse la salud. El alcalde encabezó una administración en la que Servicios Oficiales pasó de $13.2 millones a $45.35 millones en nueve meses.
Para 2026 presupuestó otros $17.83 millones específicamente para eventos y fiestas tradicionales.
Y ahora existen ciudadanos que piden revisar si quienes mantienen abiertas las casas de salud cuentan siquiera con pagos puntuales e insumos básicos. No es una acusación.
Es una pregunta de rendición de cuentas construida a partir de la propia promesa del presidente municipal:
¿La salud ya está garantizada?
Si la respuesta es sí, que el gobierno lo demuestre con indicadores, nóminas, medicamentos, inventarios y condiciones laborales. Si la respuesta es no, entonces queda pendiente explicar por qué siguieron llegando los cantantes.
Porque los escenarios pueden desmontarse.
Las luces pueden apagarse.
Las fiestas pueden terminar.
Pero hay algo que Héctor Magaña no puede desmontar:
su propia promesa quedó grabada.











