Colón, Qro.- La Solicitud 26 de la Auditoría Ciudadana de Voz y Testimonio exige al Municipio de Colón entregar el Estado Analítico del Ejercicio del Presupuesto 2025, con corte mensual, en formato abierto Excel/CSV, no en imágenes ni PDF escaneado. La petición solicita el desglose por Unidad Responsable, capítulo, concepto y partida, incluyendo los montos aprobado, modificado, comprometido, devengado, ejercido, pagado, además de diferencias o subejercicio. En pocas palabras: se pide conocer no solo cuánto se presupuestó, sino cómo se fue moviendo y ejerciendo el dinero público durante el año.
El punto crítico está en la bitácora de modificaciones presupuestarias 2025. La solicitud pide fecha, número de oficio o acuerdo, unidad solicitante, partida de origen, partida de destino, monto, justificación, fundamento y documento que autoriza cada movimiento. Esto es fundamental porque un presupuesto puede cambiar mucho después de aprobado: ampliaciones, reducciones y transferencias pueden alterar prioridades públicas sin que la ciudadanía lo note. Si no hay bitácora clara, el dinero puede pasar de una bolsa a otra con más discreción que explicación.
También se solicitan los clasificadores vigentes 2025 —administrativo, funcional, programático y económico— para poder cruzar la información con el POA y los contratos. Este detalle técnico es clave: sin clasificadores, los datos quedan como piezas sueltas; con clasificadores, se puede conectar presupuesto, programas, contratos, pagos y resultados. Ahí empieza la verdadera fiscalización ciudadana.
La solicitud incluso pide la relación de pagos por mes, si existe como base de tesorería, con proveedor o beneficiario, RFC, concepto, partida, monto, fecha, folio o CFDI UUID y Unidad Responsable. Ese cruce permitiría seguir la ruta del recurso desde la autorización presupuestal hasta el pago final. Sin esa trazabilidad, la rendición de cuentas queda como esos mapas sin flecha de “usted está aquí”: bonitos, pero inútiles para orientarse.
Colón debe responder con datos abiertos y exportación de sistema. La transparencia presupuestal no consiste en entregar un documento para cumplir; consiste en permitir que la ciudadanía pueda revisar, comparar y detectar inconsistencias. Si el presupuesto no puede cruzarse con modificaciones, clasificadores, POA, contratos y pagos, entonces no se está transparentando: se está administrando la opacidad con formato institucional.












