cuántas se usaron, cuántas quedan — y el municipio que no quiso dar esa cuenta
Colón, Qro.- Si el armamento es el activo más regulado de una corporación policial, las municiones son el insumo más sensible de su operación cotidiana. Cada cartucho que entra al inventario de una corporación policial debe poder explicarse: de dónde vino, cuánto costó, cuándo se usó y en qué circunstancias. La diferencia entre las municiones adquiridas, las utilizadas y las que quedan en existencia no es un dato contable menor — es el registro que permite detectar si hay cartuchos que desaparecen del inventario sin que nadie registre su uso, si el consumo es proporcional a la actividad operativa de la corporación, o si hay adquisiciones de munición que exceden con mucho las necesidades reales del servicio y cuyo destino no puede explicarse con los registros disponibles.
En contextos de seguridad pública municipal, el descontrol en el inventario de municiones ha sido señalado en numerosas auditorías estatales y federales como uno de los indicadores de riesgo más claros de infiltración o corrupción en corporaciones policiales. No porque la desaparición de cartuchos sea en sí misma prueba de un delito, sino porque es la anomalía que más consistentemente aparece cuando una corporación opera con vínculos ilegales: las municiones son fácilmente transferibles, no tienen número de serie individual y su consumo en prácticas de tiro puede usarse como justificación para bajas en el inventario que en realidad corresponden a desvíos.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-057, que pide el inventario completo de municiones de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal para el ejercicio 2025.
¿Qué se pidió?
La solicitud fue concisa y operativamente precisa. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con cuatro campos por cada tipo de munición que la corporación maneja: el tipo de munición identificado por calibre y clase, la cantidad adquirida durante 2025, la cantidad utilizada durante el mismo periodo y la existencia actual al momento de la respuesta. Como documentación complementaria se solicitaron las facturas de cada adquisición de munición realizada durante el año.
Esos cuatro números — adquirida, utilizada, existencia y el cruce entre los tres — son suficientes para construir el balance de municiones de la corporación: si la suma de lo utilizado más lo que queda en existencia no coincide con lo que había antes más lo que se compró, hay una discrepancia que debe explicarse. Si el volumen de munición utilizada es inusualmente alto en relación con la actividad operativa documentada de la corporación —patrullajes, servicios especiales, prácticas de tiro—, esa desproporción también merece explicación.
La solicitud no pidió información sobre operativos específicos, ubicaciones de resguardo de munición ni datos que pudieran comprometer la seguridad operativa de ningún elemento. Solo el balance: cuánto entró, cuánto salió y cuánto queda.
El municipio de Colón no respondió.
Con este silencio se completa una serie de ocho negativas consecutivas sobre la corporación policial de Colón: plantilla, altas y bajas, certificaciones, capacitación, turnos, inventario de armamento, adquisiciones de armamento y ahora municiones. Ocho preguntas sobre los pilares básicos de cualquier corporación policial profesional. Ocho silencios.
El silencio sobre municiones es, en ese contexto, el más preocupante de la serie. No porque implique necesariamente que hay irregularidades — puede que el inventario de municiones de Colón esté perfectamente equilibrado y documentado. Sino porque es precisamente la información que una corporación con sus registros en orden debería poder entregar sin ningún costo institucional, y que una corporación con problemas de control interno preferiría mantener fuera del escrutinio público.
El municipio de Colón tiene la posibilidad de demostrar que su inventario de municiones es transparente y trazable. Eligió no hacerlo. Y esa elección, en el contexto de una auditoría que ya acumula ocho silencios sobre la misma corporación policial, no pasa desapercibida.
Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-057 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026












