Cuando el presupuesto paga servicios… pero nadie sabe cuáles
En Tequisquiapan hay dinero. Mucho dinero. El problema no es cuánto hay… sino qué tan visible es cuando se va.
Porque mientras unos esperan ver calles, drenaje o luminarias, hay un rubro que pasa de puntitas, sin ruido, sin polvo y sin maquinaria:
LOS SERVICIOS PROFESIONALES.
Un concepto elegante, técnico, casi académico.
Pero que, traducido al idioma de la calle, significa algo más simple:
“alguien va a cobrar… pero no sabemos quién, ni por qué, ni para qué”.
El número que no hace ruido
El presupuesto 2026 de Tequisquiapan contempla más de 28 millones de pesos en servicios profesionales.
No es poca cosa.
Es más de la mitad de todo lo destinado a obra pública.
Pero aquí viene lo interesante:
No hay nombres.
No hay contratos visibles.
No hay entregables claros.
No hay evidencia pública de qué se va a hacer con ese dinero.
Es decir, hay monto… pero no hay historia.
El arte de cobrar sin dejar huella
En política municipal hay dos tipos de gasto:
- el que se ve
- y el que se factura
El primero se traduce en obra.
El segundo, en papel.
Y los servicios profesionales pertenecen a esa categoría curiosa donde el dinero fluye sin necesidad de dejar una calle, un parque o una obra que el ciudadano pueda señalar con el dedo.
Aquí el producto puede ser:
- un estudio
- una asesoría
- un diagnóstico
- un “acompañamiento técnico”
O, en el peor de los casos, un PDF que nadie vuelve a abrir.
La magia del concepto amplio
“Servicios profesionales” es, probablemente, el cajón más cómodo del presupuesto.
Cabe todo.
Desde un despacho jurídico hasta una consultoría fantasma.
Desde un sistema informático hasta un análisis que se pierde en un cajón.
Y cuando todo cabe…
también cabe la opacidad.
Porque lo que no tiene nombre específico, difícilmente tiene seguimiento específico.
¿Quién necesita expertos… y para qué?
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
Las áreas que más dinero concentran en este rubro son:
- Servicios Públicos
- Administración
- Seguridad
- Secretaría de la Mujer
- Desarrollo Urbano
Es decir, justo las áreas donde el trabajo debería ser permanente, estructural y operativo.
Entonces la pregunta no es menor:
¿por qué se necesitan millones en servicios externos si ya existen áreas internas encargadas de esas funciones?
El presupuesto que no se puede pisar
La obra pública se pisa.
Se rompe.
Se inaugura.
Se critica.
Los servicios profesionales no.
Son como el aire:
están, se pagan… pero no siempre se ven.
Y ahí está el verdadero problema.
Porque en un gobierno, lo que no se puede ver…
tampoco se puede reclamar.
El silencio administrativo
Nadie sale a presumir una asesoría.
Nadie corta listón de un contrato.
Nadie se toma la foto con un entregable.
Pero el dinero sí se mueve.
Y rápido.
Porque este tipo de gasto no necesita grúas, ni concreto, ni permisos visibles.
Sólo necesita algo mucho más discreto: una firma.
La pregunta incómoda
No se trata de decir que hay algo ilegal.
No hay elementos para eso.
Pero sí hay una pregunta que incomoda más que una acusación:
¿qué va a hacer Tequisquiapan con más de 28 millones de pesos en servicios profesionales… y quién lo va a hacer?
Porque mientras esa respuesta no exista con claridad, el presupuesto seguirá teniendo una zona gris.
Y en política, las zonas grises no son accidentes.
Son decisiones.
Epílogo jabonero
En la Casa del Jabonero dicen que el que no se cae… resbala.
Y en Tequisquiapan, el presupuesto no se cae.
Pero hay partes…
que resbalan demasiado fácil.







