Sriharikota. A las 06:54 hora local, la Organización de Investigación Espacial India (ISRO) hizo historia cuando su prototipo RLV-L4 descendió como planeador sobre las aguas de la bahía de Bengala tras alcanzar 128 km de altura y Mach 5. El módulo, de 6,5 toneladas, fue recuperado por la Armada sin un rasguño. Con ello, India se apunta a la liga de los cohetes reutilizables dominada hasta ahora por SpaceX y, parcialmente, por la CNSA china.
El proyecto, valorado en 239 millones de dólares, pretende reducir en 70 % el costo por kilogramo puesto en órbita: de 4 000 USD a menos de 1 200 USD. El primer ministro Narendra Modi, presente en la base Satish Dhawan, saludó el vuelo como “salto cuántico” y prometió un puerto espacial en Bangalore antes de 2032. A diferencia de los Falcon de SpaceX—que descienden de forma vertical—el RLV-L4 planea como el viejo transbordador Atlantis, pero con materiales ultraligeros de carbono.
ISRO usó combustible hipergólico menos tóxico y un sistema de velas de plasma para frenar en la ionosfera, patente que ya compró la Agencia Espacial Europea. Analistas de Morgan Stanley señalan que la India podría capturar el 12 % del mercado global de lanzamientos de satélites en menos de siete años.
Sin embargo, los retos abundan. El fuselaje deberá soportar 40 vuelos antes de su jubilación para que sea económicamente viable; Musk ya presume 26 aterrizajes en un Falcon 9. Además, las aseguradoras planean primas 15 % más altas que a SpaceX mientras la fiabilidad no supere el 99,2 %.
El RLV-L4 también reaviva el debate ecológico: ISRO defiende su huella de carbono reducida, pero Greenpeace señala que cada lanzamiento emite 200 toneladas de CO₂ equivalente. Para mitigar críticas, Nueva Delhi anunció que el combustible del siguiente prototipo será producido con hidrógeno verde de Kerala.
El entusiasmo bursátil fue inmediato: las acciones de Larsen & Toubro, principal proveedora de fuselaje, subieron 11 % en Bombay. La frase del día la soltó el director de ISRO: “No queremos ser la versión india de SpaceX; queremos que SpaceX sea la versión norteamericana de ISRO”.




