Corregidora, Qro.- Una enorme columna de humo negro cubrió parte del cielo del surponiente de la zona metropolitana la tarde de este sábado, luego de que un fuerte incendio consumiera cientos de llantas, basura y residuos de equipos de refrigeración al interior de un predio baldío ubicado sobre el Libramiento Norponiente y la carretera de cuota Celaya–Querétaro.
La escena era impactante. Montañas de neumáticos ardían con violencia mientras enormes lenguas de fuego avanzaban entre residuos calcinados y desperdicios acumulados. El humo espeso, oscuro y altamente contaminante se elevaba varios metros, visible desde distintos puntos de la región, provocando alarma entre automovilistas y habitantes cercanos.
Entre el ruido de las motobombas y el silbido del fuego, elementos de Protección Civil, bomberos y cuerpos de emergencia trabajaban contrarreloj para evitar que el siniestro se propagara hacia otras zonas del terreno o representara un riesgo mayor para la población.
Bomberos equipados con trajes especiales y equipos de respiración autónoma ingresaron directamente al área crítica, enfrentando temperaturas extremas y densas nubes de humo tóxico. En medio del terreno cubierto de ceniza y caucho derretido, las llamas seguían avanzando entre los restos acumulados.
El operativo se desarrolló de manera coordinada entre Protección Civil Corregidora, Bomberos de Apaseo el Alto, corporaciones de seguridad y personal de servicios públicos, quienes desplegaron maquinaria pesada, pipas y labores de remoción para contener el fuego y enfriar las zonas más peligrosas.
Las autoridades informaron que el incendio involucró principalmente llantas, basura y desperdicios de equipos de refrigeración, materiales que generan una combustión compleja y altamente contaminante, por lo que fue necesario realizar maniobras especiales para remover escombros y extinguir puntos activos ocultos entre los residuos.
La maquinaria pesada comenzó a abrir paso entre los montículos calcinados mientras brigadistas dirigían chorros de agua hacia las zonas más calientes. El ambiente se tornó denso, gris y sofocante, con partículas suspendidas en el aire y un fuerte olor a plástico y caucho quemado.
A pesar de la magnitud del incendio, las autoridades confirmaron que no se registraron personas lesionadas ni daños a inmuebles contiguos. Sin embargo, las labores de mitigación continuarían durante la mañana del domingo debido a la complejidad del siniestro y al riesgo de reactivación del fuego bajo las capas de residuos.
El operativo dejó imágenes dramáticas: bomberos rodeados de humo negro, fuego extendiéndose entre neumáticos y personal de emergencia coordinando esfuerzos en un escenario que por momentos parecía sacado de una película apocalíptica.
Protección Civil reconoció el apoyo coordinado de todas las corporaciones participantes, así como la colaboración de servicios públicos mediante pipas y maquinaria para enfrentar la emergencia.
Porque cuando el fuego consume basura y neumáticos, no solo arde un terreno baldío… también se incendia el aire que respira toda una ciudad.












