Cuando la propaganda reemplaza a la gestión

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Una columna de La Casa del Jabonoso

En política hay fotografías que dicen mucho. Pero también hay silencios que hablan todavía más.

Hace unas horas, varios presidentes municipales de Querétaro presumieron en sus redes sociales su participación en una reunión encabezada por el gobernador Mauricio Kuri con autoridades federales responsables de la política nacional de vivienda, entre ellas representantes de la SEDATU, la CONAVI y el INFONAVIT, instituciones que actualmente coordinan el Programa de Vivienda para el Bienestar. El encuentro buscó revisar los avances y la coordinación para los proyectos habitacionales en el estado. 

Todos publicaron fotografías. Todos hablaron de vivienda.

Todos… menos uno.

El presidente municipal de Tequisquiapan guardó silencio.

Y quizá no sea casualidad.

Cuando no hay resultados, tampoco hay fotografías

La política moderna vive de las imágenes. Los alcaldes suelen publicar hasta la reunión más pequeña cuando representa una buena noticia para su municipio.

Entonces surge una pregunta inevitable:

¿Por qué el alcalde de Tequisquiapan decidió no presumir una reunión que sí difundieron otros presidentes municipales?

Existe una explicación política que resulta difícil ignorar.

Mientras otros municipios avanzan en proyectos habitacionales impulsados por la Federación, en Tequisquiapan el proyecto de Vivienda para el Bienestar quedó atrapado en un conflicto jurídico derivado de un amparo promovido por ejidatarios, lo que impidió que el desarrollo avanzara en los términos originalmente planteados.

Ese no es un juicio político.

Es un hecho que el proyecto no se ha materializado.

Y cuando un programa emblemático del Gobierno Federal no logra aterrizarse en un municipio, inevitablemente aparece una pregunta sobre la capacidad de gestión de la autoridad local.

Del espectacular de las viviendas… al espectacular del transporte

Las imágenes cuentan otra historia.

Durante meses apareció un espectacular anunciando la llegada del programa de vivienda.

El mensaje era claro:

“El programa de vivienda digna y accesible más importante de nuestra historia llega a Tequis.”

Era una promesa.

Era una expectativa.

Era, incluso, un mensaje político.

Hoy ese espectacular ya no está.

En su lugar apareció otro.

Ahora habla de transporte escolar gratuito.

No hay nada cuestionable en promover un programa de transporte.

Lo interesante es el cambio de narrativa.

Porque cuando un gobierno sustituye un mensaje por otro antes de que el primero se convierta en realidad, la percepción pública cambia inevitablemente.

Da la impresión de que el tema anterior dejó de ser defendible.

Y la política también se construye con percepciones.

Gobernar no consiste en anunciar

Una administración puede colocar espectaculares.

Puede hacer campañas.

Puede producir videos.

Puede llenar redes sociales.

Pero ninguna estrategia de comunicación sustituye la capacidad de resolver conflictos.

Porque los proyectos de vivienda no se construyen con publicidad.

Se construyen con acuerdos.

Con negociación.

Con diálogo con propietarios.

Con certeza jurídica.

Con gestión ante la Federación.

Y cuando alguno de esos elementos falla, el problema deja de ser de comunicación y se convierte en un problema de gobierno.

La ausencia también comunica

Llama la atención que, mientras otros alcaldes aprovecharon la reunión para informar sobre avances, el presidente de Tequisquiapan simplemente optó por no hacer del tema una bandera.

En política, a veces el silencio busca evitar preguntas incómodas.

¿Por qué el programa no avanza?

¿Qué ocurrió con el proyecto originalmente anunciado?

¿Existe una nueva propuesta?

¿Hay otra reserva territorial?

¿Se negocia con los ejidatarios?

¿O simplemente el proyecto quedó detenido?

Hasta ahora, no existe una explicación pública suficientemente detallada que responda esas interrogantes.

El verdadero reto

La vivienda será uno de los temas más importantes del sexenio federal.

Quien logre atraer esos proyectos ofrecerá oportunidades de desarrollo, empleo e inversión.

Quien no lo consiga corre el riesgo de quedarse viendo cómo los beneficios llegan a municipios vecinos.

Todavía hay tiempo para corregir el rumbo.

Pero hacerlo exige menos espectaculares y más gestión.

Menos propaganda y más acuerdos.

Menos discursos y más resultados.

Porque, al final, la política no se mide por las fotografías que un alcalde publica.

Se mide por las obras que los ciudadanos pueden habitar.

Y, hasta este momento, en materia de vivienda social, la fotografía que falta en Tequisquiapan parece decir mucho más que todas las que sí se publicaron.

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