Tequisquiapan, Qro.- La imagen lo deja claro: el delegado de la colonia Adolfo López Mateos recolectando basura por su cuenta, usando una camioneta particular que dista mucho de ser un camión recolector. Una escena que, lejos de ser anecdótica, confirma lo que ya es evidente en el municipio: el servicio de limpia está rebasado… o simplemente abandonado.
Lo que debería ser una tarea básica de Servicios Municipales, hoy recae en ciudadanos y autoridades auxiliares que improvisan como pueden. Bolsas en mano, bajo el sol y sin equipo adecuado, el delegado hace lo que el gobierno municipal no está haciendo.
Y esto no es un hecho aislado.
Primero, un camión recolector detenido.
Después, unidades inadecuadas.
Y ahora, ciudadanos y delegados entrando al quite.
La pregunta ya no es si hay fallas… sino qué está pasando realmente con la operación del servicio. Porque si un delegado tiene que convertirse en recolector, entonces el problema no es menor: es estructural.
Más aún, el uso de vehículos no adecuados no solo refleja improvisación, también representa riesgos sanitarios y operativos. La recolección de basura no es cargar bolsas y ya; implica logística, rutas, manejo de residuos y condiciones mínimas de higiene.
Aquí, nada de eso se está cumpliendo.
Mientras tanto, el gobierno municipal sigue sin ofrecer una explicación clara ni una estrategia visible para resolver el problema. Y en política, cuando el silencio domina, la percepción se llena sola… y no precisamente a favor.
Hoy en Tequisquiapan, la basura no solo se acumula en las calles.
Se acumula también en la falta de respuestas.









