Cadereyta de Montes, Qro.-En el Rancho de Guadalupe, en Cadereyta de Montes, hay una barda que se desmorona mientras el gobierno municipal se entretiene. Es el muro perimetral de la Escuela Primaria General Lázaro Cárdenas: socavado, agrietado y a punto de caer. Por esa calle pasan niños, peatones y autos todos los días. El peligro no es simbólico; es concreto.
La escena es conocida: años de abandono, huecos en la base, piedras sueltas, vegetación empujando lo poco que queda. Lo que no se ve es la solución. El comité escolar no responde y la administración municipal tampoco. Pero eso sí: hay tiempo para pleitos políticos, videos y discursos de victimización.
Mientras la presidenta municipal, Astrid Ortega, pelea con el gobernador y convierte la confrontación en contenido, la barda sigue cediendo. Gobernar no es grabarse; es resolver. Y aquí la prioridad parece clara: la narrativa antes que la seguridad.
No se pide una obra monumental. Se pide prevención. Se pide responsabilidad. Porque cuando una barda cae, no distingue colores ni bandos. Y si ocurre un accidente, ya no habrá video que alcance para explicar por qué se prefirió la pelea al mantenimiento.
La política se graba en vertical; la negligencia cae en horizontal. Y esa, cuando cae, lastima.









