4º Informe de Gobierno
En esta entrevista exclusiva para Voz y Testimonio, el presidente municipal de San Juan del Río, Roberto Cabrera, comparte los retos y logros de su administración en el marco de su 4º informe de gobierno.
La conversación aborda desde las inundaciones históricas en la zona oriente, la construcción de infraestructura hidráulica, el mantenimiento de drenes y cárcamos, hasta las gestiones financieras y la crítica al pacto federal.
Con un estilo directo, Cabrera reconoce lo hecho por gobiernos anteriores, explica los proyectos pendientes como los rompepicos y reflexiona sobre la urgencia del agua frente a otros temas como la seguridad o el desarrollo urbano. Una charla que deja claro que San Juan del Río no puede esperar.
📖 Crónica narrativa (2000+ palabras)
La tarde cae sobre San Juan del Río con un aire húmedo que recuerda a todos los estragos de la lluvia. En sala de juntas de la Presidencia Municipal, a un costado de la oficina del presidente, Óscar Alcázar es recibido por Roberto Cabrera, alcalde de esta entidad queretana en la que carga sobre sus hombros uno de los municipios más complejos de Querétaro:, quien llega a esa entrevista con la calma de alguien que sabe que la gestión pública es una carrera de resistencia, no de velocidad.
“Encantado de estar aquí, gracias”, dice Cabrera mientras ajusta chaleco fosforescentes, de esos que se usan para la “obra”. No hay protocolo rígido ni frases ensayadas; la entrevista fluye como una conversación entre viejos conocidos. Y es que la política, en San Juan del Río, se siente distinta cuando la palabra se convierte en puente entre los problemas cotidianos y las grandes decisiones de gobierno.
Estamos en el marco del 4º informe de gobierno. Para muchos, apenas poco después de la mitad de un periodo; para Cabrera, un recorrido que comenzó incluso antes de la elección, cuando era diputado local y ya gestionaba recursos para la infraestructura que hoy presume. “Yo llevo cuatro años sirviendo a San Juan y dos días”, recuerda, evocando aquel 1º de octubre de 2021 en que asumió la alcaldía en medio de una de las peores inundaciones registradas en la ciudad.
El recuerdo de las inundaciones
Su voz se vuelve más grave cuando habla del agua. No es una metáfora: las familias subiendo a las azoteas con perros y gatos en brazos, las casas de una planta con un metro y medio de agua hasta el pecho, las evacuaciones de emergencia. Cabrera no lo vio desde el escritorio: lo vivió en carne propia, acompañando a su madre en Espíritu Santo y escuchando historias de quienes pasaron noches enteras mirando el río crecer.
Desde entonces, el agua se convirtió en obsesión y prioridad. El municipio inició un programa de limpieza permanente de drenes y torrenteras. Los cárcamos de rebombeo de La Rueda, Los Nogales y Bosques de San Juan se convirtieron en piezas clave. “No nos la pasamos paseándonos en el río, nos la pasamos trabajando”, dice Cabrera, casi como defensa ante los críticos. El reconocimiento lo da al personal de servicios públicos que se mete “con el agua hasta el ombligo” para sacar basura, ramas y muebles que bloquean los cauces.
Comparaciones que pesan
La entrevista toma un tono político cuando Óscar lo cuestiona sobre las diferencias entre Querétaro y otras entidades. Cabrera no duda: “En el Estado de México y en la Ciudad de México no vi a los gobernadores ni a la presidenta cuando se inundaron. Aquí el gobernador estuvo conmigo, trabajando, dando enseres domésticos, resolviendo”.
El contraste le sirve para remarcar que en San Juan del Río, más allá de la magnitud de las lluvias, hubo una reacción inmediata.
Delfina y los baches
El tema cambia, pero no se aleja del suelo. Óscar menciona la disculpa pública de Delfina Gómez en el Estado de México por los baches. Cabrera asiente: los baches también abundan en San Juan, pero asegura que se atienden todos los días. No solo con bacheo, sino con carpeta completa cuando ya no queda de otra. “No podíamos seguir parchando, había que rehacer calles enteras”, dice, recordando dos vialidades recién recuperadas con apoyo de la Comisión Estatal de Infraestructura.
Lo que falta: los rompepicos
Si el agua es el enemigo, la ingeniería es el escudo. Cabrera explica con detalle la necesidad de construir rompepicos en puntos estratégicos como el Barrio de la Cruz y San Ildefonso. Se trata de diques gigantescos, de concreto reforzado, que no almacenan agua sino que la frenan, reducen la velocidad de los escurrimientos y evitan que arrasen con todo a su paso.
El problema, admite, es el dinero: entre 30 y 40 millones cada uno, 60 o 70 millones en total. Una inversión imposible para un municipio que depende en gran medida de las participaciones federales.
Crítica al pacto federal
Aquí se enciende el tono crítico. Cabrera lamenta que la federación haya etiquetado los recursos, eliminando márgenes de maniobra. “Antes había más bolsas a dónde ir a gestionar proyectos serios, ahora no. Ahora te dicen: gástate en esto y en esto, y ya no puedes decidir”.
Para él, el pacto federal está debilitando a los municipios. Los que tienen buenos ingresos propios, como El Marqués, pueden valerse por sí mismos; pero San Juan del Río está atado a lo que decida la federación.
El agua como prioridad absoluta
Óscar le pregunta si el tema del agua es más prioritario que seguridad, educación o desarrollo social. Cabrera responde sin titubeos: “El agua es más que necesario, es indispensable”.
No lo dice por romanticismo, sino por la experiencia de quienes han perdido todo en una inundación. Los gobiernos anteriores daban “aspirinas”: un vale para reponer una estufa o un comedor. Cabrera insiste en que lo urgente no es entregar muebles, sino construir la infraestructura que evite la tragedia.
Reconocimiento y continuidad
A diferencia de muchos políticos, Cabrera reconoce a sus antecesores. Aplaude las obras hidráulicas que dejó Pancho Domínguez, asegura que funcionan y que le han permitido “no preocuparse” de ciertos puntos críticos como la zona oriente. Pero insiste en que aún falta mucho por hacer, y que cada temporada de lluvias es un examen que no se puede reprobar.
El peso financiero
La entrevista va cerrando con un tema inevitable: el dinero. Cabrera habla de la mezcla de recursos, de cómo se apoyan en maquinaria estatal y asfalto municipal, de la creatividad para “hacer obra pública sin ser obra pública”. Pero también reconoce que hay límites: los rompepicos, por ejemplo, requieren de Estado y federación.
Óscar le da espacio para reflexionar sobre el futuro. Cabrera se muestra realista: San Juan no alcanzará el nivel de programas de municipios con mayores ingresos, pero debe seguir insistiendo en gestiones, priorizando el agua y reconociendo que la naturaleza siempre tendrá la última palabra.
La conversación termina con agradecimientos, pero queda flotando la sensación de que este cuarto informe no es un cierre, sino un punto medio en una carrera que aún tiene muchos capítulos por contar.




