Monterrey, NL.
El Cabildo regio aprobó por unanimidad el Programa Municipal de Reutilización de Aguas Grises 2025-2030, un reglamento que obligará a las acereras, cementeras y grandes parques industriales a reciclar 45 % de su consumo hídrico antes de julio de 2026. Las empresas que incumplan pagarán multas de hasta 9 000 UMA (900 mil pesos) y verán suspendidos permisos de descarga en el río Santa Catarina.
La propuesta nació tras el “Día Cero” de 2022, cuando los embalses Cerro Prieto y La Boca estuvieron a 2 % de capacidad y Monterrey sobrevivió con pipas y garrafones. Desde entonces, la ciudad aceleró el plan de potabilizar aguas residuales. Hoy procesa 14 000 litros por segundo —lo que cubre 92 % de su demanda doméstica— pero la industria pesada consume todavía agua potable porque las normas federales permiten su mezcla en procesos críticos.
La Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (CAINTRA) protestó: argumenta que adaptar tuberías costará 800 millones de dólares y elevará precios del acero hasta 7 %. El alcalde Luis Donaldo Colosio Riojas replicó que el municipio otorga créditos fiscales de 20 % del predial para industrias que instalen líneas separadas de aguas grises y sistemas de ultrafiltrado.
Tec de Monterrey calcula que el plan liberará 36 millones de metros cúbicos anuales para consumo humano, suficiente para abastecer a Guadalupe y Apodaca en temporada seca. Ambientalistas celebran la creación de una “Bolsa de Agua” local: industrias que reciclen más del 60 % podrán vender excedentes tratables a maquiladoras. Sin embargo, la ONG Agua para Todxs exige un tope al precio por metro cúbico para evitar especulación.
Uno de los puntos más polémicos es el monitoreo digital: sensores ultrasónicos a cada descarga industrial transmitirán datos a un tablero público; CAINTRA teme espionaje comercial. El municipio se comprometió a cifrar los datos brutos y publicar sólo indicadores agregados. Si la fase piloto funciona, el estado replicará la medida en Pesquería y Escobedo para la industria automotriz.
La frase que encabezó titulares llegó del director de Servicios de Agua y Drenaje: “El futuro de Monterrey no está en perforar más pozos, sino en exprimir cada gota que ya tenemos”. Expertos recuerdan que, si el plan prospera, la ciudad podría retrasar diez años la construcción del controvertido acueducto “Libertad II”.




