Los dispositivos viales de Colón 2025: alcoholímetros, radares

y revisiones documentales que el municipio implementa — pero cuyos resultados no quiso documentar públicamente

Colón, Qro.- Un dispositivo vial es la expresión más visible y más medible de la función de tránsito municipal en acción: agentes desplegados en un punto específico, a una hora específica, revisando vehículos, aplicando alcoholímetros, verificando documentos o controlando el flujo de tráfico.

A diferencia de las multas — que documentan lo que ya ocurrió — los dispositivos son intervenciones preventivas: su propósito declarado es disuadir conductas de riesgo antes de que produzcan un accidente. Por eso el registro de dispositivos viales es especialmente relevante en una auditoría de tránsito: permite evaluar si los dispositivos se implementan en los lugares y horarios donde la siniestralidad lo justifica, si los resultados son proporcionales al número de agentes desplegados, si hay dispositivos que se repiten en las mismas ubicaciones sin que su resultado justifique esa concentración, y si los alcoholímetros se implementan realmente en los horarios de mayor riesgo o solo en momentos de menor conflictividad operativa.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-2026-05-091, que pide el registro completo de todos los dispositivos viales implementados por Tránsito Municipal durante el ejercicio 2025.

¿Qué se pidió?

La solicitud cubrió once campos por cada dispositivo implementado durante el año. El primero fue la fecha. El segundo fue el tipo de dispositivo — si fue alcoholímetro, radar de velocidad, revisión documental, control de flujo vehicular, cierre vial temporal, apoyo en evento u otro tipo de intervención. El tercero fue la ubicación exacta del dispositivo.

 El cuarto fue el horario de operación — desde qué hora hasta qué hora estuvo activo. El quinto fue el número de agentes asignados. El sexto fue el número de vehículos revisados durante el dispositivo. El séptimo fue el número de infracciones emitidas como resultado. El octavo fue el número de vehículos remitidos al depósito o corralón.

El noveno fue el número de personas canalizadas a otra autoridad — si algún conductor fue remitido al Ministerio Público, si algún pasajero requirió atención médica u otra derivación institucional. El décimo fue el responsable del dispositivo — el mando policial que lo dirigió. El undécimo fue el resultado o reporte final — el documento de cierre que resume el resultado del dispositivo.

Esos once campos permiten construir análisis que ningún comunicado de prensa del municipio puede sustituir: la tasa de infracción por vehículo revisado en cada tipo de dispositivo, la proporción entre agentes desplegados y resultados obtenidos, la distribución geográfica y temporal de los dispositivos a lo largo del año, y — el cruce más revelador — si los dispositivos se concentran en ubicaciones donde la solicitud 90 sobre accidentes ya mostró alta siniestralidad, o si se implementan donde resulta más cómodo operativamente sin relación con los puntos de mayor riesgo.

Como documentación complementaria se solicitaron los programas, autorizaciones o instrucciones formales de cada dispositivo — los documentos que acreditan que cada operativo fue planeado y autorizado institucionalmente, no improvisado en el momento —, los lineamientos operativos aplicables y los reportes de resultados o cierres de cada dispositivo.

El municipio de Colón no respondió.

Con este octavo silencio consecutivo sobre el sistema de tránsito municipal de Colón, la auditoría ha completado el ciclo más completo de solicitudes sobre esa función: multas, talonarios, cancelaciones, recaudación, grúas, corralón, accidentes y ahora dispositivos viales. Ocho solicitudes. Ocho silencios.

El silencio sobre los dispositivos viales tiene una dimensión especialmente significativa cuando se lee junto con el silencio sobre accidentes (solicitud 90). Si el municipio no quiso mostrar dónde ocurren sus accidentes y tampoco quiso mostrar dónde implementa sus dispositivos preventivos, no hay manera de evaluar si la estrategia vial de Colón responde a los datos de siniestralidad o si los operativos se implementan en función de otros criterios — visibilidad mediática, conveniencia operativa, o simplemente donde haya menos resistencia.

En materia de tránsito municipal, la rendición de cuentas más básica consiste en poder responder dos preguntas: ¿dónde ocurren los problemas? y ¿qué está haciendo el gobierno para resolverlos? El municipio de Colón se negó a responder las dos. Ocho veces seguidas.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-2026-05-091 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

PUNTOS CLAVE

  • La solicitud OAAZ-COLÓN-2026-05-091 pidió el registro de dispositivos viales implementados durante 2025.
  • Se incluyeron alcoholímetros, radares, revisiones documentales, cierres y controles de flujo vehicular.
  • Se solicitaron fecha, ubicación, horario, agentes asignados, vehículos revisados, infracciones y resultados.
  • Sin esos datos no puede evaluarse si los dispositivos se colocaron en horarios y zonas de mayor riesgo ni si sus resultados justificaron el despliegue.

SIGUE LA INVESTIGACIÓN

Auditoría Ciudadana dará seguimiento a la respuesta municipal y construirá un mapa de ubicación y frecuencia de los dispositivos.

También se cruzarán los operativos con accidentes, infracciones y horarios de mayor siniestralidad para evaluar su eficacia preventiva.

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