El almacén central de Colón 2025: materiales que entran

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Materiales que salen, y un kardex que el municipio no quiso mostrar movimiento por movimiento

Colón, Qro.- El almacén central de un municipio es el corazón logístico de su operación cotidiana: por ahí pasan los materiales de oficina que usan todas las áreas, los insumos de limpieza, las herramientas, los artículos de papelería, los consumibles de cómputo y cualquier otro bien fungible que el gobierno necesita para funcionar día a día. Cuando ese almacén tiene un control riguroso — entradas documentadas con factura y número de folio, salidas vinculadas a vales firmados por quien las recibe y autoriza, kardex actualizado que en todo momento muestra la existencia real de cada artículo y los inventarios físicos periódicos que verifican que el papel coincide con la realidad — el riesgo de robo hormiga, desvío de materiales o compras innecesarias se reduce drásticamente. Cuando ese control no existe o no es público, el almacén municipal se convierte en uno de los espacios de gasto más difíciles de auditar: los materiales entran, los materiales salen, y nadie fuera del área puede saber si lo que salió llegó a donde se declaró que iba.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-082, que pide el control completo del almacén central y el consumo de materiales durante el ejercicio 2025. La solicitud incluyó una cláusula explícita y sin ambigüedad: no se pide un concentrado general — se pide movimiento por movimiento.

¿Qué se pidió?

La solicitud fue la más detallada de toda la auditoría en materia de control de inventarios. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con dieciséis campos por cada movimiento registrado en el almacén durante 2025.

El primero fue la clave del artículo — el identificador único que debería existir para cada tipo de bien en el almacén. El segundo fue la descripción del artículo. El tercero fue la categoría — si es material de oficina, consumible de cómputo, artículo de limpieza, herramienta u otra clasificación. El cuarto fue la existencia inicial al arranque del periodo. El quinto fue las entradas — cada ingreso de materiales al almacén durante el año. El sexto fue las salidas — cada entrega de materiales a las áreas solicitantes. El séptimo fue la existencia final. El octavo fue el costo unitario. El noveno fue la valuación total — el valor en dinero del inventario por artículo. El décimo fue la fecha de cada movimiento. El undécimo fue el folio de entrada o salida — el número de documento que respalda ese movimiento específico. El duodécimo fue el proveedor — en el caso de entradas. El decimotercero fue el área solicitante — en el caso de salidas, qué dependencia del municipio pidió el material. El decimocuarto fue el servidor público que recibió el material. El decimoquinto fue el servidor público que autorizó la salida. El decimosexto fue el destino final — a qué actividad, obra o servicio se destinó el material entregado.

Como documentación complementaria se solicitaron el kardex o sistema de control utilizado, las entradas a almacén con sus documentos de soporte, los vales de salida firmados, los inventarios físicos realizados durante el año y los reportes de mermas, robos o ajustes de inventario — los documentos que registran cuando algo del almacén desaparece o se deteriora y que permiten verificar si esas pérdidas son proporcionales al volumen de operación o si señalan problemas de control interno.

El municipio de Colón no respondió.

Ese silencio sobre el almacén central completa un ciclo de opacidad sobre el control patrimonial y de materiales del municipio que ya incluye el inventario de bienes muebles (solicitud 81), las compras menores y requisiciones (solicitud 80), el Comité de Adquisiciones (solicitud 79) y los almacenes específicos de Servicios Públicos (solicitud 47). En todos los casos, la respuesta fue la misma: silencio.

La cláusula de movimiento por movimiento que incluyó esta solicitud es especialmente reveladora de lo que la auditoría busca detectar. Un concentrado general puede ocultar todo: muestra que en enero se compraron diez resmas de papel y que en diciembre quedaban dos, pero no dice quién las pidió, quién las autorizó, a qué área se destinaron ni si el consumo es proporcional a la actividad real de esa área. El detalle movimiento por movimiento cierra esa puerta: obliga a mostrar cada entrada con su proveedor y su folio, y cada salida con su área y su responsable.

Sin ese detalle, el almacén central de Colón es un agujero negro entre las compras — que el municipio tampoco quiso mostrar — y el uso final de los materiales — que tampoco se puede rastrear. En ese espacio, los materiales pueden comprarse sin llegar, salir sin destino documentado o consumirse a un ritmo que no corresponde a ninguna actividad verificable.

Los materiales del almacén central de Colón se compran con dinero público. El municipio no quiso mostrar qué pasó con ellos, movimiento por movimiento, durante todo el año.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-082 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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