a quién se le paga y si las órdenes de servicio existen — preguntas que el municipio no quiso responder
Colón, Qro.- Una patrulla fuera de servicio por falta de mantenimiento no es solo un vehículo averiado: es una unidad de cobertura que deja de patrullar, un turno que opera con menos recursos y un territorio que queda con menor presencia policial mientras el problema no se resuelve. El mantenimiento del parque vehicular policial no es un gasto secundario — es la condición que determina cuántas de las patrullas que aparecen en el inventario están realmente disponibles para salir a la calle cada día. Y como cualquier gasto con dinero público, debería poder rastrearse: qué unidad entró al taller, qué se le hizo, quién lo hizo, cuánto costó y qué documento lo respalda.
En las corporaciones policiales municipales, el gasto de mantenimiento vehicular es uno de los rubros donde con mayor frecuencia aparecen anomalías en auditorías externas: reparaciones facturadas para unidades que ya estaban dadas de baja, órdenes de servicio que autorizan trabajos cuyo costo no guarda proporción con el tipo de reparación, proveedores de taller seleccionados sin ningún proceso competitivo visible, o mantenimientos preventivos que se registran en papel pero nunca se realizan físicamente. Todo eso ocurre cuando las órdenes de servicio no son públicas y cuando nadie fuera del área puede cruzar las facturas con el historial real de cada unidad.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-062, que pide el registro completo de mantenimiento de patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal durante el ejercicio 2025. Esta solicitud es el tercer eslabón del ciclo de auditoría vehicular policial, después del inventario de patrullas (solicitud 60) y el control de combustible (solicitud 61): si las dos anteriores permiten saber cuántas unidades hay y cuánto combustible consumen, esta permite saber cuánto cuesta mantenerlas operativas y si ese gasto tiene respaldo documental verificable.
¿Qué se pidió?
La solicitud fue directa y técnicamente precisa. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con cinco campos por cada evento de mantenimiento o reparación realizado durante 2025: la unidad intervenida identificada por número económico o placa, la fecha de la reparación, el tipo de reparación — si fue mantenimiento preventivo, correctivo, reparación mayor u otro—, el proveedor o taller que realizó el trabajo con su razón social, y el costo total de la intervención. Como documentación complementaria se solicitaron las órdenes de servicio de cada reparación — los documentos que autorizan el trabajo, describen qué se va a hacer y establecen el costo antes de que la reparación se realice.
Esos cinco campos más las órdenes de servicio son el mínimo documental que permite una auditoría real del gasto de taller policial: cruzar las reparaciones con el inventario de patrullas permite verificar que los trabajos se realizaron sobre unidades que efectivamente existen y están activas, comparar los costos con referencias de mercado permite detectar precios inflados, y revisar la concentración del gasto en uno o pocos proveedores permite evaluar si la selección del taller siguió algún criterio competitivo o fue totalmente discrecional.
El municipio de Colón no respondió.
Con este decimotercer silencio consecutivo sobre la corporación policial de Colón, la auditoría ciudadana ha documentado una negativa total a transparentar el funcionamiento de la Secretaría de Seguridad Pública en todos sus aspectos auditables: desde la plantilla hasta las municiones, desde los turnos hasta el mantenimiento de sus vehículos. Trece solicitudes. Trece silencios.
El mantenimiento de patrullas cierra el ciclo vehicular de esta auditoría con un silencio que tiene implicaciones operativas inmediatas. Sin inventario público (solicitud 60), sin control de combustible (solicitud 61) y sin registro de mantenimiento (solicitud 62), el parque vehicular policial de Colón opera como una caja negra: entra dinero en forma de compras de combustible y pagos de taller, y no hay ningún mecanismo público que permita verificar si ese dinero produjo patrullas operativas en la calle o simplemente engrosó las cuentas de proveedores favorecidos.
Los vecinos de Colón que esperan la llegada de una patrulla cuando la necesitan tienen derecho a saber si el municipio mantiene su flota en condiciones operativas y si el dinero que gasta en ese mantenimiento está bien gastado. El municipio eligió no responderlo. Por decimotercera vez consecutiva.
Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-062 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026






