El combustible de las patrullas de Colón: el gasto que mueve a la corporación policial

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y que el municipio tampoco quiso mostrar

Colón, Qro.- Hay una pregunta que cualquier ciudadano debería poder hacerle a su gobierno municipal sobre su corporación policial y obtener respuesta inmediata: ¿cuánto gastan en gasolina sus patrullas, a qué precio, con qué proveedor y cuántos litros cargó cada unidad? Esa pregunta no es compleja ni tácticamente sensible. Es el registro de una transacción económica cotidiana — la carga de combustible — que en cualquier organización medianamente ordenada genera un ticket, una factura y un registro interno que relaciona litros, unidad y fecha. Cuando ese registro no existe o no es público, el gasto en combustible policial se convierte en uno de los rubros más opacos del presupuesto de seguridad: dinero que sale del erario hacia una gasolinera o proveedor, sin que nadie pueda verificar si la cantidad facturada corresponde a lo que realmente entró al tanque de cada patrulla.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-061, que pide el control completo de combustible de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal durante el ejercicio 2025. Esta solicitud es el complemento directo de la solicitud 60 sobre el inventario de patrullas: si aquella preguntaba cuántas unidades tiene la corporación y en qué estatus, esta pregunta cuánto combustible consumió cada una y a qué costo.

¿Qué se pidió?

La solicitud fue concisa y operativamente precisa. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con cinco campos por cada evento de carga de combustible durante 2025: la fecha de la carga, la unidad que fue abastecida identificada por número económico o placa, los litros cargados en esa operación específica, el proveedor que suministró el combustible y el importe pagado. Como documentación complementaria se solicitaron las facturas de cada operación de carga.

Esos cinco campos, multiplicados por cada evento de carga del año, producen el registro que permite realizar los análisis más básicos del control de combustible policial: el rendimiento de cada unidad en kilómetros por litro —calculado cruzando las cargas con el odómetro si existe ese registro—, la concentración del gasto en un solo proveedor o en proveedores diversificados, la distribución del consumo entre unidades para detectar patrullas que se cargan con frecuencia inusualmente alta o baja en relación con sus rutas asignadas, y la consistencia entre los litros facturados y los que el tanque de cada tipo de vehículo puede contener físicamente.

Este último punto —la consistencia entre litros facturados y capacidad real del tanque— es el control más básico y más frecuentemente ignorado en el gasto de combustible municipal. Una patrulla con un tanque de 60 litros no puede recibir cargas de 80 litros sin que eso genere una anomalía detectable. Pero esa anomalía solo es detectable cuando el registro es por evento y por unidad — no cuando el gasto se reporta como un total mensual global.

El municipio de Colón no respondió.

Con este duodécimo silencio consecutivo sobre la corporación policial de Colón, la auditoría ciudadana ha documentado una negativa sistemática que ya cubre todos los aspectos fundamentales de la Secretaría de Seguridad Pública: plantilla, movimientos de personal, certificación, capacitación, turnos, armamento, compras de armamento, municiones, prácticas de tiro, uso de la fuerza, patrullas y ahora combustible. Doce preguntas. Doce silencios.

El combustible de las patrullas es, en ese contexto, el último eslabón de una cadena de opacidad que conecta el parque vehicular de la corporación con su gasto operativo real. Sin inventario de patrullas (solicitud 60) y sin control de combustible (solicitud 61), no hay manera de calcular si el gasto en gasolina es proporcional al número de unidades activas ni si la distribución del consumo entre patrullas corresponde a las rutas y turnos que la corporación dice operar. Las dos solicitudes se necesitan mutuamente para producir análisis útiles — y el municipio guardó silencio ante las dos.

En Colón, cada litro de gasolina que entra a una patrulla se paga con dinero público. Los ciudadanos que financian esas cargas tienen derecho a saber cuántos litros se compraron, a qué precio, a qué proveedor y en qué unidades se cargaron. El municipio prefirió no responder ninguna de esas preguntas. Doce veces seguidas.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-061 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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