Materiales que salen y nadie que quiera mostrar el kardex
Colón, Qro.- En cualquier operación de servicios públicos municipales existe un flujo constante de materiales: bolsas para residuos, refacciones para luminarias, herramientas para cuadrillas, equipos de protección personal, insumos de limpieza, materiales de jardinería. Todos esos artículos deberían pasar por un almacén con control formal — un registro de entradas cuando llegan del proveedor, un registro de salidas cuando se entregan a una cuadrilla o se destinan a un servicio específico, y un inventario que en todo momento muestre cuánto hay disponible y cuánto se ha consumido. A ese registro se le llama kardex, y es el instrumento más básico de control de materiales en cualquier organización que maneje inventarios con dinero público.
Cuando el kardex no existe, no está actualizado o no es público, ocurren cosas que en auditorías de municipios aparecen con frecuencia preocupante: materiales que se compran pero no llegan al almacén registrado, salidas que no se vinculan a ninguna orden de trabajo ni a ningún servicio real, mermas inexplicables que nadie reportó, o artículos que se consumen en papel mucho más rápido de lo que el volumen de trabajo justifica. En todos esos casos, el kardex — o su ausencia — es la primera evidencia.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-047, que pide el control completo del almacén del área de Servicios Públicos para el periodo que va desde el último trimestre de 2024 hasta la fecha de respuesta.
¿Qué se pidió?
La solicitud se organizó en tres bloques con una lógica de trazabilidad completa: desde que el material entra al almacén hasta que llega al servicio o cuadrilla que lo usa.
El primer bloque fue el kardex en Excel o CSV por artículo: para cada insumo o material que el área maneja en almacén, la existencia inicial al arranque del periodo, las entradas registradas, las salidas realizadas, la existencia final, el costo unitario y la valuación total del inventario. Ese kardex es la fotografía completa del flujo de materiales del área — permite saber si el consumo es coherente con el volumen de trabajo reportado, si hay artículos que se consumen de forma inusualmente rápida o si hay existencias que se acumulan sin justificación operativa clara.
El segundo elemento del primer bloque fue el detalle de entradas al almacén: para cada ingreso de materiales, la fecha, el proveedor con su razón social, la orden de compra o contrato asociado, el número de factura y el acuse de recepción. Ese registro permite cruzar las entradas del kardex con las compras documentadas en la solicitud 46 — si hay materiales que aparecen en el kardex como entradas pero no tienen una compra formal que los respalde, hay un problema que merece investigación.
El tercer elemento fue el detalle de salidas por cuadrilla, unidad o servicio: para cada salida del almacén, el nombre o cargo del solicitante, el nombre o cargo de quien autorizó la salida, el nombre o cargo de quien entregó físicamente el material, el destino del material —la colonia o el servicio al que se destinó— y el folio del documento de salida. Vinculado, cuando exista, a la orden de trabajo o bitácora de la cuadrilla que recibió los materiales. Ese registro de salidas es el que cierra el ciclo de trazabilidad: no basta saber que el material entró al almacén — hay que poder demostrar que llegó a una cuadrilla real, para un servicio real, en una ubicación real.
El segundo bloque fue el soporte documental en PDF: las actas de inventario físico realizadas durante el periodo — que en un almacén con control adecuado deberían existir al menos una vez por trimestre — y los reportes de mermas, robos o ajustes de inventario si ocurrieron. Esos documentos son los que demuestran que el municipio no solo lleva el kardex en papel sino que lo verifica periódicamente contra la existencia física real.
El municipio de Colón no respondió.
Ese silencio sobre el almacén de Servicios Públicos completa un patrón que la auditoría ciudadana ha documentado solicitud tras solicitud: el área de Servicios Públicos de Colón opera sin ningún registro público verificable sobre sus materiales, sus vehículos, su combustible, su mantenimiento ni sus compras. Cada una de esas piezas de información, tomada por separado, podría explicarse como un problema técnico o de formato. Pero cuando el silencio se repite ante solicitud tras solicitud sobre distintos aspectos del mismo tema, el patrón deja de ser accidental.
Sin kardex público, los materiales del almacén de Servicios Públicos de Colón pueden comprarse sin llegar, consumirse sin destino documentado o acumularse sin que ningún inventario físico lo detecte. Todo eso es posible cuando el control de almacén no existe o no es auditable. Y cuando el municipio guarda silencio ante la solicitud que pide ese control, la pregunta inevitable es la misma de siempre: si todo estuviera en orden, ¿qué habría que esconder?
Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-047 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026












