En Tequisquiapan hay empleados de primera…

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y otros que solo ponen el trabajo

Tequisquiapan, Qro.- En política municipal hay una regla no escrita que rara vez falla: cuando la nómina sube, no sube igual para todos. Y en Tequisquiapan, los archivos entregados por el propio gobierno apuntan justo hacia esa vieja tradición: hay puestos que avanzan, compensaciones que engordan ingresos y una estructura donde no todos parecen valer lo mismo a la hora de repartir el dinero público.

El dato más grueso ya estaba sobre la mesa: el Capítulo 1000 pasó de 143.4 millones de pesos en 2024 a 159.07 millones en 2025. Es decir, la bolsa de servicios personales creció 15.66 millones de pesos. Pero la historia no está en que subió la nómina. La historia está en cómo se movió por dentro.

Una parte importante del aumento se fue a sueldos base del personal permanente, otra a eventuales, otra a aportaciones de seguridad social, y una parte muy visible a compensaciones, que pasaron de 3.13 millones a 6.56 millones de pesos. En términos simples: el dinero no cayó parejo como lluvia sobre todo el Ayuntamiento; se movió por canales concretos y con prioridades bastante visibles.

Y ahí es donde la política empieza a asomar la cabeza.

Porque cuando uno baja del gran total a los nombres y cargos, lo que aparece no es precisamente un festival de justicia para quien barre, archiva, atiende ventanilla, carga expedientes o mantiene viva la operación diaria del municipio. Lo que aparece, más bien, es una lógica donde mandos clave, oficinas estratégicas y cargos políticos sí muestran aumentos y compensaciones relevantes, mientras el resto queda atrapado en la parte menos lucidora del presupuesto: la de siempre sostenerlo todo sin ser prioridad al repartirlo.

Ahí está el caso del Director de Recursos Humanos, con un sueldo de 20,460 pesos y una compensación de 18,359, para cerrar en 38,819 pesos. Casi la mitad del ingreso no viene del sueldo base. Viene del empujón extra. Y no es un caso aislado. El Secretario Técnico llega a 43,260 pesos, el Secretario de Gobierno a 43,350, el Jefe de Gabinete también a 43,350, y el Director de Servicios Públicos a 43,364, todos con compensaciones que pesan bastante en el ingreso final.

Traducido al lenguaje que sí entiende la calle: hay un gobierno donde el sueldo formal dice una cosa, pero el ingreso real dice otra.

Y si se mira el bloque político del Ayuntamiento, el patrón tampoco ayuda a vender una historia de austeridad pareja. En la comparación de cortes visibles, regidores y síndicos pasan de 27,410 pesos a 32,281 pesos mensuales. Es decir, la parte política del gobierno no parece precisamente castigada por el rigor presupuestal.

Entonces la pregunta ya no es si subió la nómina. Eso ya se sabe.

La pregunta es otra: ¿a quién se le premió realmente el 2025?

Porque si los documentos muestran que los aumentos visibles se concentran en mandos, compensaciones y estructura política, mientras el personal operativo no aparece con la misma fuerza en esa fotografía, el mensaje que recibe el trabajador de base es muy claro: hay gente que administra el poder y gente que solo lo sostiene.

Y en un gobierno municipal, eso pesa más que cualquier discurso.

No se trata de sembrar pleitos artificiales. Se trata de decir una verdad incómoda: cuando los aumentos y compensaciones se cargan hacia arriba, el personal de abajo entiende perfecto que no todos son iguales frente a la caja. Unos son estructura. Otros son carga. Unos son equipo. Otros son mano de obra.

Ese es el riesgo político para la administración de Tequisquiapan.

No solo que le cuestionen la nómina.

Sino que el propio personal empiece a preguntarse si en ese Ayuntamiento hay trabajadores de primera, de segunda y de tercera.

Porque si la alcaldía quiere vender orden, disciplina y justicia interna, primero tendrá que explicar por qué el dinero adicional parece encontrar tan bien el camino hacia ciertas oficinas… y no hacia quienes realmente mantienen de pie la presidencia municipal todos los días.

Al final, el problema no es solo financiero. Es político.

La nómina revela una filosofía de gobierno.

Y la que empieza a dibujarse en Tequisquiapan no es precisamente la de una administración donde todos reman igual y todos son tratados igual.

Más bien parece otra cosa:

un gobierno donde unos cobran el poder… y otros solo lo cargan.

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