Colón, Qro.- Mientras el discurso oficial presume desarrollo, crecimiento industrial y modernidad en el municipio de Colón, habitantes de la comunidad de El Blanco aseguran vivir una realidad completamente distinta: apagones constantes, bajo voltaje y jornadas enteras sin energía eléctrica.
Vecinos denunciaron a Voz y Testimonio que el problema se ha vuelto insoportable y cada vez más frecuente. Tan solo en la última semana, afirman, ya suman cinco días con fallas en el suministro eléctrico, afectando hogares, alimentos, aparatos electrónicos y actividades cotidianas.
“Ya no es algo ocasional, ya es permanente”, reclaman habitantes de la zona, quienes aseguran que hay sectores completos de la comunidad donde simplemente no hay luz, mientras que en otras viviendas el servicio llega con voltaje tan bajo que apenas permite encender algunos focos.
La molestia crece porque las interrupciones no duran minutos ni un par de horas. De acuerdo con los testimonios, en algunos casos las familias permanecen más de medio día sin electricidad, en medio de altas temperaturas y afectaciones económicas para quienes dependen de refrigeradores, bombas de agua o pequeños negocios.
El problema exhibe una contradicción cada vez más evidente en Colón: mientras continúan los anuncios de inversiones millonarias y crecimiento industrial alrededor del municipio, comunidades enteras siguen padeciendo servicios básicos deficientes.
Vecinos cuestionan dónde están las gestiones y la presión institucional hacia la Comisión Federal de Electricidad, pues consideran que el problema dejó de ser una falla aislada para convertirse en un síntoma de abandono.
“Para cobrar sí llegan puntuales, pero para resolver nunca aparecen”, comentan habitantes cansados de reportar fallas sin obtener soluciones definitivas.
La situación también abre el debate sobre la capacidad de la infraestructura eléctrica en la zona, especialmente ante el crecimiento urbano e industrial que ha tenido el municipio en los últimos años. Habitantes consideran que el sistema parece rebasado mientras las autoridades guardan silencio.
En El Blanco, la modernidad prometida no se refleja en los hogares. Ahí, la realidad se mide en focos parpadeando, electrodomésticos dañados y noches enteras esperando que regrese la luz







