Cadereyta de Montes, Qro. — La propia presidenta municipal de Cadereyta, Astrid Ortega, reconoció en un mensaje público desde la comunidad de Culebras, en la delegación de Vizarrón, que un tramo construido mediante faenas dentro del programa Los Caminos Son Nuestros quedó severamente afectado por las lluvias registradas en octubre del año pasado.
En su declaración, la alcaldesa señaló que “se inundó toda esta parte” y que el camino quedó “irreconocible”, al tiempo que afirmó que la comunidad “logró construir mediante faenas” las huellas de concreto en ese tramo.
El caso abre cuestionamientos sobre la calidad técnica de la obra y la planeación previa con la que fue ejecutada. Aunque la presidenta defendió el programa al destacar que las y los habitantes “rinden cuentas de hasta el último peso”, el problema de fondo no parece ser únicamente administrativo, sino de funcionalidad y resistencia de la infraestructura.
Para especialistas en obra pública, la rendición de cuentas sobre materiales y gastos no sustituye la necesidad de evaluar si hubo estudios previos de escurrimientos, condiciones del suelo, diseño hidráulico y medidas de mitigación frente a lluvias atípicas. Cuando una obra colapsa o pierde utilidad en poco tiempo, la discusión central deja de ser solo cuánto se gastó y pasa a ser si se planeó correctamente.
El incidente también vuelve a poner sobre la mesa el modelo de ejecución impulsado por el gobierno municipal, en el que la comunidad aporta trabajo mediante faenas. Si bien este esquema puede fortalecer la participación social, también exige una supervisión técnica más estricta, sobre todo en zonas con alta vulnerabilidad por lluvias.
La pregunta que queda abierta es si el Ayuntamiento evaluará a fondo lo ocurrido en Culebras para corregir fallas y evitar que situaciones similares se repitan en otras localidades donde se pretende replicar el programa.







