En Tequisquiapan
Tequisquiapan, Qro.- Una imagen difundida en las últimas horas abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en el municipio de Tequisquiapan, luego de que se observara una patrulla oficial abasteciendo bidones de gasolina en una estación de servicio.
En la fotografía se aprecia una unidad rotulada como Policía Tequisquiapan al interior de una gasolinera Pemex, mientras en la parte trasera presuntamente se realiza la carga de recipientes con combustible. La escena ha provocado inquietud, pues una patrulla no está diseñada para transportar bidones como si se tratara de una unidad de carga, menos aún cuando se trata de combustible, un material que requiere manejo, control y justificación estricta.
El hecho no solo genera dudas por la maniobra en sí, sino por lo que podría implicar. Si esos bidones estaban siendo llenados desde una unidad oficial, la autoridad está obligada a aclarar de inmediato cuál era el destino del combustible, qué dependencia lo autorizó, bajo qué procedimiento se realizó la carga y para qué vehículos o equipos sería utilizado.
La preocupación crece porque, de no existir una explicación formal y documentada, la escena podría interpretarse como un posible uso irregular de bienes y recursos públicos. Más aún, abre la puerta a sospechas sobre si el combustible estaba destinado realmente a tareas oficiales o si se estaba utilizando la patrulla para fines distintos a los que legalmente le corresponden.
A ello se suma otro elemento delicado: el de la seguridad. Transportar o cargar bidones de gasolina en una patrulla no es un asunto menor. Se trata de una práctica que puede representar riesgos dentro de una estación de servicio, además de dejar en evidencia una operación que, cuando menos, luce impropia para un vehículo policial.
Hasta el momento, el gobierno municipal tendría que explicar con claridad qué ocurrió, quién dio la orden y si existe registro administrativo de esa carga. Porque una cosa es abastecer una unidad operativa para sus funciones institucionales y otra, muy distinta, convertir una patrulla en vehículo para traslado o carga de recipientes con combustible.
En un contexto donde la ciudadanía exige mayor vigilancia sobre el uso del dinero público, este tipo de escenas lastiman aún más la confianza. Si todo fue legal, la autoridad puede demostrarlo. Pero si no lo fue, estaríamos frente a una práctica que no solo resulta cuestionable, sino políticamente explosiva.
Porque en Tequisquiapan la pregunta ya está en la calle: ¿para cuidar a la gente… o para cargar bidones?








