Querétaro, Qro.- La mañana de este jueves 19 de marzo comenzó como cualquier otra para cientos de automovilistas que transitaban por el Anillo Vial Fray Junípero Serra. El flujo constante de vehículos avanzaba entre prisas, rutinas y destinos cotidianos… hasta que un estruendo rompió la normalidad.
Un vehículo compacto marca Cupra terminó completamente volcado, con los neumáticos hacia el cielo, recargado sobre el muro de contención a la altura del cruce con dirección al fraccionamiento Altozano. La escena era contundente: el automóvil prácticamente reducido a pérdida total, piezas esparcidas sobre el asfalto y una imagen que obligaba a bajar la velocidad… o a detenerse por completo.
De acuerdo con los primeros reportes, el accidente fue protagonizado por una conductora, aunque hasta el momento no se han detallado las causas exactas del siniestro. Lo cierto es que la violencia del impacto habla por sí sola: no fue un percance menor, fue un recordatorio brutal de lo que puede ocurrir en cuestión de segundos.
Los primeros en arribar fueron elementos de la Policía Estatal, tras el llamado al número de emergencias 911. Posteriormente, cuerpos de emergencia se sumaron para atender la situación y asegurar la zona, evitando mayores riesgos para otros conductores.
Mientras tanto, la vialidad comenzó a colapsar.
La circulación en dirección de La Pradera hacia Mompaní, Juriquilla y Jurica se vio severamente afectada. Filas de vehículos avanzaban con lentitud, en medio de la curiosidad, el caos y la urgencia de quienes intentaban llegar a tiempo a sus destinos. El tráfico, como suele ocurrir en estos casos, se convirtió en otro protagonista.
A un costado del camino, el Cupra destrozado permanecía como testigo mudo del accidente. Un recordatorio incómodo pero necesario: la carretera no perdona distracciones, excesos ni errores.
Hoy no solo fue una volcadura. Fue una advertencia.
Para quienes circulaban por la zona… y para todos los que creen que “a ellos no les va a pasar”.






