Ciudad de México.- Antes de hacer una maleta, muchos viajeros ya entregaron algo más valioso que su ropa: nombre, teléfono, correo electrónico, datos bancarios y, en algunos casos, documentos personales.
Reservar un hotel, comprar un vuelo, contratar una experiencia y comunicarse con un alojamiento ocurre cada vez más a través de plataformas digitales.
En el Día Mundial del Turismo, la transformación tecnológica permite mirar también el costo menos visible de esa comodidad: la exposición de información personal y financiera.
Más viajeros, más operaciones digitales
Entre enero y julio de 2026, México recibió 59.71 millones de viajeros internacionales, 7 por ciento más que en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras difundidas por la Secretaría de Turismo.
De ellos, 28.91 millones fueron turistas internacionales y el ingreso de divisas generado por visitantes internacionales alcanzó 21 mil 743 millones de dólares.
La reservación también es una puerta
La digitalización facilita comparar precios, reservar y pagar desde un teléfono. Pero cada operación puede convertirse también en un punto de ataque.
Entre los riesgos están el phishing, sitios falsos, robo de credenciales, suplantación de identidad y engaños mediante reservaciones inexistentes.
Para el viajero, la prevención comienza con prácticas básicas: verificar que el sitio sea realmente el oficial, desconfiar de ofertas extraordinariamente bajas, evitar transferencias a cuentas personales cuando se trata de empresas establecidas, no compartir códigos de seguridad y evitar pagos sensibles desde redes Wi-Fi públicas.

El viaje comienza antes de salir
La experiencia turística ya no inicia al llegar al destino. Comienza desde la primera búsqueda, la primera reservación y el primer dato que el usuario entrega.
Por eso la seguridad del viajero incluye hoy algo que antes no aparecía en la maleta: proteger también su identidad digital.









