WASHINGTON.— Donald Trump se adjudicó esta mañana la “pausa total” en el fuego cruzado que enfrentó durante 48 horas a Israel e Irán. Desde Truth Social, el mandatario aseguró que “una llamada” bastó para convencer a Teherán de congelar sus represalias y a Tel-Aviv de detener nuevos bombardeos.
El anuncio llega después de que EE. UU. y la Fuerza Aérea israelí atacaran tres complejos nucleares subterráneos, operación que, según fuentes del Pentágono, sólo retrasó el programa iraní “unos meses” y no destruyó las reservas de uranio enriquecido. Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron una tregua “frágil” y se preparan para negociar garantías de no proliferación la próxima semana en Omán.
En Teherán, la agencia ISNA reportó que el líder supremo Ali Jamenei calificó la pausa de “taqiya táctica”, lo que deja abierta la puerta a una reactivación del conflicto si Israel rompe los términos.
Por su parte, el canciller israelí señaló que el país “responderá con fuerza” a cualquier lanzamiento de misiles desde territorio iraní o por parte de Hezbolá.
Analistas advierten que el traslado de 400 kg de uranio enriquecido al 60 % –suficiente para hasta ocho ojivas– continúa sin ser localizado. El OIEA insiste en inspeccionar los búnkeres afectados y el material extraviado para evitar un “escenario de pesadilla”.
La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y Qatar, celebró la pausa pero presiona por un mecanismo de verificación sólido. El Consejo de Seguridad de la ONU evalúa una resolución que tipificaría como crimen de guerra cualquier ataque futuro a instalaciones nucleares civiles.




