Hay municipios donde la seguridad pública es una prioridad. Y luego está Tequisquiapan, donde al parecer la seguridad anda de vacaciones… o quizá bailando en la plaza.
Porque mientras los vecinos de la colonia Adolfo López Mateos cuentan que en una semana desaparecieron al menos dos vehículos, las autoridades parecen practicar una nueva modalidad de vigilancia: la contemplativa. Esa donde uno observa el problema… pero desde lejos.
Los vecinos dicen que cuando llaman al 911, la respuesta puede tardar hasta una hora. Lo cual, siendo optimistas, significa que las patrullas sí llegan… pero cuando el delincuente ya tuvo tiempo de robar, escapar, cenar y probablemente hasta ver una telenovela.
Pero lo verdaderamente interesante es que la inseguridad decidió subir de nivel. Primero fueron los vehículos robados. Ahora un cajero automático vandalizado en pleno mercado.
No en un callejón oscuro. No en una carretera solitaria. En el mercado, ese lugar donde circulan turistas, comerciantes y vecinos todos los días. Eso ya no es solo un delito. Eso es casi una auditoría ciudadana a la seguridad pública.
Porque cuando alguien puede vandalizar un cajero automático sin que aparezca una patrulla, lo que en realidad está probando no es la resistencia de la máquina… sino la ausencia de vigilancia.
Y aquí es donde entra el misterio administrativo del municipio.
Tequisquiapan tiene recursos para eventos, bailes, fiestas, festivales y seguramente hasta luces bonitas para la plaza. Pero cuando se trata de patrullajes, rondines o presencia policial, pareciera que el presupuesto entra en modo ahorro.
Tal vez la estrategia sea turística.
Después de todo, Tequisquiapan es un Pueblo Mágico. Y quizás el nuevo concepto sea ofrecer una experiencia más intensa al visitante:
«Ven a disfrutar del vino, el queso… y un poco de adrenalina ciudadana.»
Mientras tanto, los vecinos siguen haciendo lo único que les queda cuando sienten que el gobierno no los escucha: denunciar y preguntar.
Preguntar dónde están los rondines.
Preguntar por qué las patrullas tardan tanto.
Preguntar por qué los delitos empiezan a acumularse.
Porque en seguridad pública hay una regla muy simple:
cuando el gobierno desaparece… el delito aparece.
Y si en Tequisquiapan un cajero puede ser vandalizado en pleno mercado, el problema ya no es un incidente aislado.
El problema es que la seguridad parece haberse vuelto un rumor.
Pero eso sí, si la seguridad no aparece… siempre queda la música. Porque en este municipio, al parecer, las patrullas no rondan… pero el baile sigue. Y mientras suena la banda, alguien seguramente está preguntando lo mismo que ya se preguntan muchos vecinos:
¿La seguridad también se fue de fiesta… o simplemente nunca llegó?







