LA HAYA.— Los 32 jefes de Estado y de gobierno de la OTAN aprobaron un salto histórico en su hoja de ruta: destinar hasta 5 % del PIB nacional a defensa, combinando 3.5 % para gasto militar directo y 1.5 % para infraestructura dual –carreteras, puertos y ciberseguridad–.
La decisión responde a la presión de Washington y al temor europeo tras la ofensiva rusa en el Báltico. El secretario general, Jens Stoltenberg, afirmó que la Alianza “se rearma a la velocidad del miedo”, mientras Varsovia y Praga celebraron la meta como “blindaje indispensable”.
España y Canadá expusieron reservas presupuestales, pero firmaron el compromiso a cambio de plazos flexibles y acceso preferencial a nuevos fondos de innovación militar. En paralelo, Kiev asistió como observador y presentó un informe sobre drones kamikaze rusos en su frontera oriental.
Organizaciones civiles europeas denuncian que el alza militar restará recursos a la transición verde. El Parlamento neerlandés exigirá auditorías anuales para evitar que el 1.5 % se “pierda” en obras infladas.
EE. UU. celebró el acuerdo como “victoria diplomática” y presiona ahora por una cláusula que obligue al bloque a encabezar la reconstrucción de Ucrania tras la guerra. (reuters.com, reuters.com)




