Oaxaca de Juárez.
Tras catorce días de plantón y siete bloqueos carreteros, el gobierno estatal y la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación alcanzaron un acuerdo que neutraliza la protesta… al menos por ahora. El documento —de ocho páginas— fija un calendario de pagos atrasados por 1 200 millones de pesos, divididos en tres exhibiciones a partir del 20 de julio. De cumplirse, la sección promete reiniciar clases en 532 escuelas y suspender las marchas que colapsaban la capital.
La negociación arrancó a puerta cerrada en el Palacio de Gobierno a las 06:00. A las 09:45, los representantes magisteriales salieron con gesto triunfal y anunciaron que además del calendario obtuvieron la reinstalación de 142 docentes cesados por la reforma de 2013. La Secretaría de Educación Pública local asegura que esos profesores pasarán por un “curso acelerado de actualización pedagógica”, pero la CNTE aclara que el ingreso será automático.
El acuerdo incorpora un fondo de 3 000 millones para infraestructura escolar rural, dinero que provendrá de un préstamo contingente del Banco Mundial acordado en 2021. Críticos del PAN señalan que el monto se autorizó sin dictamen del Congreso; el gobierno responde que la línea de crédito estaba prevista para emergencias educativas.
Sectores empresariales cuestionaron la “rendición” del Ejecutivo: calculan pérdidas por 1 450 millones de pesos en turismo y comercio durante las dos semanas de bloqueos. El gobernador Salomón Jara replicó que la paz social “vale más que cualquier cifra”; sin embargo, exigió un “compromiso de no repetir paros sin agotar mesas de diálogo”.
El punto más espinoso fue la exigencia de cancelar la Ley Estatal de Educación 2022, que exige evaluaciones periódicas. El gobierno no la derogará; a cambio, creó un mecanismo de acompañamiento que convierte la evaluación en tutoría, con resultados confidenciales. La CNTE lo vendió como victoria discursiva; la SEP lo celebra como “evaluación cooperativa”.
Acuerdos semejantes han fracasado: en 2019 se pactó otro calendario que se incumplió al segundo mes. Analistas ven dos factores diferentes ahora: presión social postpandemia y la cláusula de retención presupuestal que cancela el siguiente desembolso si la Sección 22 cierra carreteras. “El diablo está en la letra pequeña”, advirtió la diputada local Aurora López. El ciclo escolar 2025-2026 ya asoma y la paciencia, advierten padres, no aguanta un semestre más de paros.




