En la 20 de Noviembre
La calle 20 de Noviembre luce como cada diciembre: luces colgadas con ilusión, banderines cruzando el aire frío y vecinos plantados sobre el empedrado húmedo, esperando que la Navidad por fin llegue en forma de carrito. El problema es que ya pasó de las nueve… y el carrito no.
Las familias aguantan, los niños se inquietan, el café se enfría y la paciencia también. La escena es bonita, sí, pero la tardanza empieza a pesar más que el espíritu navideño. Nadie sabe si el carrito se perdió, si cambió de ruta o si la Navidad viene con horario flexible.
La espera se convierte en comentario colectivo: risas nerviosas, miradas al fondo de la calle y una certeza incómoda que se repite en voz baja: la organización volvió a fallar. Las fiestas siguen siendo tradición, pero la logística parece improvisación con luces.
Cadereyta cumple con el ánimo, la gente con la paciencia… lo que no llegó a tiempo fue la planeación. Y en Navidad, como en la vida pública, la ilusión también se administra. 🎄





