Con nueva estrategia migratoria
En respuesta a la creciente presión migratoria, los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron una nueva estrategia conjunta para reforzar la seguridad y el control en la frontera compartida. La medida se produce tras varios meses de incremento en el flujo de personas provenientes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, quienes buscan ingresar a territorio estadounidense a través de rutas irregulares.
La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Alicia Bárcena, informó que se intensificarán los operativos de contención en los estados de Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tamaulipas. Además, se establecerán nuevos puntos de revisión con participación del Instituto Nacional de Migración (INM), la Guardia Nacional y autoridades locales. Del lado estadounidense, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que desplegará más agentes de la Patrulla Fronteriza en zonas estratégicas y aumentará la cooperación con agencias mexicanas.
Uno de los puntos clave del acuerdo es la implementación de un plan de regularización temporal para ciertos grupos vulnerables, incluyendo mujeres embarazadas, menores no acompañados y personas con solicitudes de asilo en trámite. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han criticado la estrategia por enfocarse en el control y no en la atención humanitaria.
A lo largo de los últimos meses, se han registrado incidentes graves en la frontera, como el hallazgo de migrantes fallecidos por deshidratación o ahogados al intentar cruzar el Río Bravo. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) urgió a garantizar que los operativos no deriven en violaciones a los derechos de los migrantes. La estrategia también contempla campañas de información en países de origen para desalentar los viajes ilegales.





