Colaboración Especial de Paloma Cadena
Ezequiel Montes, Qro. – Empiezan a trabajar desde las 4 de la mañana. Muchos de ellos van pensando en sus familias, sus hijos, sus padres. Aunque haga frío, calor, o aunque esté lloviendo, salen a hacer uno de los trabajos más estigmatizados de nuestra sociedad.
Suben y bajan del camión cargando bolsas, botes, y tienen que correr de casa a casa, de calle en calle. Su trabajo es un gimnasio, hacen pesas y cardio 8 horas diarias; están mamadísimos. Su chamaba implica infinidad de riesgos: enfermedades, cortes con objetos punzocortantes, entran en contacto con sustancias químicas de las cuales no saben su origen y mucho menos sus efectos, pueden encontrar animales y hasta personas sin vida.
Son los héroes sin capa de nuestras colonias, recogen las bolsas llevando lo que nosotros consideramos desechos, lo que ya no queremos ver en nuestras casas; e idealizamos que esas cosas se van solas de ahí. Deseo que sirva esta publicación como un homenaje a las personas que se ganan la vida con esta honrosa actividad. Siempre que veas un camión recolector con toda su cuadrilla, recuerda que detrás de cada bolsa que dejamos fuera de nuestro hogar, hay manos que trabajan sin descanso, y detrás de esas manos, hay personas con familias, sueños y sacrificios.

