ciudadana en su corporación — y que el municipio no quiso mostrar
Colón, Qro.- Las quejas que los ciudadanos presentan contra elementos de una corporación policial son uno de los indicadores más directos y más honestos sobre cómo opera esa corporación en su relación cotidiana con la gente. No reflejan solo incidentes aislados — reflejan patrones: si las quejas se concentran en ciertos tipos de conducta, en ciertos turnos o en ciertas zonas del municipio, esa concentración dice algo sobre cómo se ejerce la autoridad policial en esos contextos específicos. Si las quejas se resuelven con sanciones proporcionales, el sistema disciplinario interno funciona como disuasivo. Si se archivan sistemáticamente sin consecuencias, los elementos aprenden que las quejas no tienen costo — y la conducta que las origina se repite.
El registro de quejas contra policías es también el documento que protege al propio elemento acusado injustamente: cuando existe un proceso formal, con registro, investigación y resolución documentada, la queja infundada puede refutarse con evidencia. Cuando no existe ese proceso — o cuando sus resultados no son públicos — tanto el elemento que actuó mal como el que actuó correctamente quedan en la misma zona de ambigüedad: sin consecuencias para el primero y sin rehabilitación institucional para el segundo.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-2026-05-074, que pide el registro de quejas presentadas contra elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal durante el ejercicio 2025.
¿Qué se pidió?
La solicitud fue concisa y precisa. Se pidió una base de datos en Excel o CSV con tres campos: el número de quejas recibidas durante 2025, el motivo de cada queja según la clasificación que utiliza la propia corporación o la instancia que las recibe — abuso de autoridad, corrupción, uso excesivo de la fuerza, trato indebido, negligencia u otro — y la resolución de cada caso: si la queja fue desechada, si derivó en una amonestación, si generó una suspensión, si resultó en la separación del elemento o si el procedimiento sigue en curso.
Esos tres campos son suficientes para construir el perfil disciplinario de la corporación durante el año: cuántas quejas recibe, por qué conductas se originan y qué porcentaje de ellas resulta en alguna consecuencia real para el elemento señalado. Si cero quejas resultan en sanciones, el sistema disciplinario es decorativo. Si la mayoría se archivan sin investigación documentada, la corporación no tiene mecanismos reales de control interno. Si ningún ciudadano presentó queja en todo el año, eso también es un dato — que puede significar que la corporación es ejemplar, o que los ciudadanos no saben que pueden quejarse, o que saben que quejarse no sirve de nada.
La solicitud incluyó la cláusula estándar: si no existe registro formal de quejas contra policías, el municipio debe decirlo por escrito con fundamento legal e indicar el área responsable y el documento sustituto.
El municipio de Colón no respondió.
Con este vigésimo quinto silencio consecutivo sobre la corporación policial de Colón, la auditoría ciudadana cierra formalmente su ciclo sobre la Secretaría de Seguridad Pública con un número que ya habla por sí solo: veinticinco solicitudes sobre todos los aspectos auditables de la corporación — plantilla, certificación, capacitación, armamento, municiones, patrullas, combustible, operativos, detenciones y ahora quejas — y veinticinco silencios sin excepción.
El silencio sobre las quejas contra policías es, en ese contexto, el que mejor resume la postura institucional que el municipio de Colón ha mantenido a lo largo de toda esta auditoría. Porque las quejas son el mecanismo a través del cual los ciudadanos ejercen control sobre quienes ejercen autoridad sobre ellos. Cuando ese mecanismo existe y es público, los ciudadanos saben que pueden exigir rendición de cuentas. Cuando no existe o no es público, el mensaje institucional que reciben es claro: lo que ocurra entre un policía y un ciudadano en la calle de Colón queda dentro de la corporación — sin registro verificable, sin consecuencias documentadas y sin posibilidad de que nadie fuera del gobierno evalúe si el sistema disciplinario funciona o si simplemente sirve para archivar las quejas hasta que prescriban.
Veinticinco silencios. La corporación policial de Colón ha terminado esta auditoría sin responder una sola pregunta. Eso, en sí mismo, es la respuesta más elocuente que podría haber dado.
Solicitud: OAAZ-COLÓN-2026-05-074 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026












