Peñamiller, Qro.-La tarde cayó pesada sobre la carretera federal 120 San Juan del Río–Xilitla, a la altura del tramo Plazuela–Camargo, en el municipio de Peñamiller. El asfalto, flanqueado por cerros y matorrales, fue escenario de un fuerte accidente vehicular que detuvo el tránsito y congeló el tiempo para quienes pasaban por ahí.
Los vehículos quedaron destrozados en medio del camino, con fierros retorcidos y piezas regadas sobre la carpeta asfáltica. La escena fue inmediata y caótica. Personas lesionadas yacían sobre el pavimento, mientras ciudadanos comunes —sin uniforme ni sirena— se convirtieron en los primeros respondientes, auxiliando como podían, improvisando ayuda donde aún no llegaba la autoridad.
El tránsito se colapsó en ambos sentidos. Automovilistas bajaron de sus unidades, algunos para ayudar, otros simplemente para mirar, con ese silencio incómodo que solo aparece cuando la tragedia está demasiado cerca. Al fondo, autobuses y vehículos detenidos formaban una fila larga, paciente y tensa.
La imagen lo dice todo: un choque violento, una carretera angosta, visibilidad limitada y decisiones que, en segundos, cambian destinos. Hasta ese momento, la información seguía en proceso, mientras se esperaba el arribo de cuerpos de emergencia para atender a los heridos y asegurar la zona.
Una vez más, la 120 recuerda su reputación peligrosa.
Una vía que no perdona excesos, descuidos ni prisas.
Y una tarde más en la que los ciudadanos llegaron primero… porque el accidente no esperó a nadie.




