La basura de Colón: rutas que nadie conoce

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Bitácoras que nadie muestra y residuos cuyo destino final el municipio no quiso revelar

Colón, Qro.- La recolección de residuos sólidos es, junto con el agua potable, el servicio público más elemental que un municipio debe garantizar a sus habitantes. Es también uno de los que más fácilmente se presta a irregularidades cuando opera sin transparencia: camiones que salen sin registro, rutas que favorecen ciertas colonias sobre otras, combustible que se reporta consumido sin kilometraje verificable, y residuos que se depositan en sitios no autorizados porque el contrato con el sitio de disposición final nunca fue público ni auditable. Detrás de cada camión de basura hay una ruta, una bitácora, un destino y un costo que los ciudadanos pagan — y que tienen derecho a conocer.

En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-042, que cierra el ciclo de solicitudes sobre el área de Servicios Públicos al enfocarse en el componente más operativo y más cotidiano: las rutas de recolección de residuos, sus bitácoras de operación diaria y la evidencia de que los residuos recolectados llegan efectivamente a un sitio de disposición autorizado.

¿Qué se pidió?

La solicitud cubrió dos grandes bloques de información para el periodo que va desde el último trimestre de 2024 hasta la fecha de respuesta.

El primer bloque fue las rutas oficiales de recolección por día y turno, en Excel o CSV: la clave o nombre de cada ruta, las colonias y comunidades que atiende, las calles o polígono de cobertura si existe ese registro, la frecuencia de recolección, el horario programado, la unidad vehicular asignada identificada por número económico o placa, y la identificación del conductor y la cuadrilla — o en su defecto, al menos el puesto y el turno si el municipio argumenta que los nombres son datos personales protegidos. Ese mapa de rutas permite verificar dos cosas fundamentales: si todo el territorio municipal tiene cobertura formal de recolección, y si las rutas diseñadas corresponden a una distribución equitativa entre colonias y comunidades o si hay zonas sistemáticamente desatendidas.

El segundo bloque dentro de este apartado fue la bitácora diaria de salida y retorno de unidades: hora de salida, hora de retorno, kilómetros iniciales y finales del odómetro, incidencias registradas durante el recorrido y el nombre o cargo del responsable que valida cada bitácora. Ese registro es el instrumento de control más básico del parque vehicular de recolección — sin él, no hay manera de saber si los camiones salieron, cuánto recorrieron ni si regresaron a la base después de completar su ruta.

El segundo bloque principal fue la evidencia de disposición final en PDF: los contratos o convenios vigentes con el sitio de disposición final o con la estación de transferencia donde se depositan los residuos recolectados, más los comprobantes de disposición por viaje o por día — tickets de pesaje, manifiestos de entrega o cualquier documento que acredite que los residuos llegaron al destino autorizado y no fueron abandonados en un tiradero clandestino.

La solicitud incluyó un candado territorial relevante: se pidió tanto las rutas vigentes como el historial de cambios, para poder detectar si hubo modificaciones de cobertura que dejaron fuera a alguna zona sin comunicación pública.

El municipio de Colón no respondió.

Ese silencio sobre las rutas de recolección, las bitácoras operativas y la evidencia de disposición final es particularmente grave porque el servicio de limpia es, junto con el agua, el que más directamente impacta la salud pública de una comunidad. Cuando los residuos no se recogen con regularidad o cuando su destino final no está documentado, el riesgo no es solo de mala gestión administrativa — es de contaminación de suelos, de proliferación de fauna nociva y de afectaciones reales a la salud de los vecinos.

Si las rutas de Colón existen, están documentadas y los residuos llegan a un sitio autorizado, demostrar eso es sencillo y representa la mejor publicidad para cualquier gobierno que se precie de prestar sus servicios con orden. Si el municipio prefirió el silencio, la pregunta inevitable es qué hay detrás de ese silencio: ¿rutas informales que no están en ningún registro? ¿Bitácoras que nunca se llenaron? ¿Residuos que terminaron en sitios no autorizados?

Los ciudadanos de Colón merecen saber a dónde va su basura. El municipio no quiso decirlo.

Solicitud: OAAZ-COLÓN-PM-2026-05-042 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026

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