Cisjordania.— Israel abrió licitaciones para construir 1,234 viviendas en el controvertido proyecto de asentamiento E1, al este de Jerusalén, una decisión que reactivó la condena internacional por sus posibles consecuencias para la continuidad territorial de Cisjordania y para una futura solución de dos Estados.
La licitación forma parte de un proyecto mayor de 3,401 viviendas aprobado para E1, una zona estratégica situada entre Jerusalén Este y el asentamiento israelí de Ma’ale Adumim. Durante décadas, diferentes gobiernos israelíes frenaron la construcción en este punto ante la presión internacional.
La importancia de E1 no radica solamente en el número de viviendas proyectadas, sino en dónde serían construidas.
Su desarrollo podría interrumpir la continuidad territorial entre el norte y el sur de Cisjordania y profundizar la separación de Jerusalén Este del resto de los territorios palestinos, dificultando la creación de un corredor territorial continuo entre Ramala, Jerusalén Este y Belén.

Netanyahu: no habrá Estado palestino
El impulso al proyecto forma parte de una política defendida abiertamente por integrantes del actual gobierno israelí.
En septiembre de 2025, el primer ministro Benjamin Netanyahu respaldó la expansión de E1 y aseguró que su gobierno cumpliría su promesa de impedir la creación de un Estado palestino.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, una de las figuras más importantes del movimiento favorable a los asentamientos, también ha planteado públicamente que uno de sus objetivos políticos es impedir el establecimiento de un Estado palestino y fortalecer el control israelí sobre Cisjordania.
Israel utiliza habitualmente la denominación bíblica de Judea y Samaria para referirse a Cisjordania y sectores del gobierno defienden el derecho de los israelíes a establecerse en ese territorio.

Crecen los asentamientos
Israel tomó el control de Cisjordania durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y desde entonces la presencia de asentamientos israelíes se ha expandido considerablemente.
Actualmente alrededor de 700 mil colonos israelíes viven en Cisjordania y Jerusalén Este, mientras que la construcción se ha acelerado durante los últimos años.
Imágenes satelitales analizadas por BBC Verify muestran, por ejemplo, la expansión de asentamientos como Tzofim y Kochav Hashahar mediante nuevas viviendas, caminos e infraestructura.
A esta expansión se suma la creación de puestos de avanzada, algunos levantados inicialmente sin autorización del propio gobierno israelí y posteriormente regularizados por las autoridades.

Carreteras también modifican el territorio
La transformación de Cisjordania no ocurre únicamente mediante nuevas viviendas.
El gobierno israelí también ha impulsado una red de carreteras destinadas a conectar diferentes asentamientos.
En mayo fueron anunciados más de mil millones de shekels —aproximadamente 360 millones de dólares— para nueva infraestructura carretera en Cisjordania, dentro de una política destinada a mejorar la conexión entre comunidades israelíes asentadas en el territorio.
Para los defensores de estos proyectos, las carreteras permiten integrar las poblaciones israelíes y mejorar la movilidad.
Sus críticos sostienen que el sistema vial, junto con los asentamientos, controles territoriales y restricciones de circulación, aumenta la fragmentación de las comunidades palestinas.
ONU advierte “amenaza existencial”
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó alarma por las nuevas licitaciones y advirtió que el desarrollo de E1 representa una amenaza existencial para la solución de dos Estados, debido a que podría separar Jerusalén Este de Cisjordania y afectar la conexión entre el norte y el sur del territorio.
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, España y otros gobiernos también exigieron a Israel retirar el proyecto.
En una declaración conjunta difundida el 20 de agosto, distintos países calificaron la decisión como “inaceptable” y advirtieron que E1 abriría una brecha territorial en Cisjordania.
Naciones Unidas, la Unión Europea y buena parte de la comunidad internacional consideran que los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada violan el derecho internacional. Israel ha rechazado históricamente esa interpretación y defiende sus reivindicaciones históricas y territoriales sobre la zona.
Una decisión también marcada por las elecciones
La apertura de las licitaciones ocurre además a pocas semanas de las elecciones generales israelíes previstas para octubre.
El plazo para presentar propuestas termina antes de los comicios, un calendario que podría dificultar que un eventual gobierno posterior revierta los contratos una vez adjudicados.
Organizaciones israelíes contrarias a los asentamientos, como Peace Now, consideran que acelerar las contrataciones antes de las elecciones busca consolidar obras difíciles de cancelar posteriormente.
Para Netanyahu y sus aliados, la expansión territorial puede fortalecer el respaldo entre sectores nacionalistas y favorables a los asentamientos.
Para los palestinos y los países que defienden la creación de dos Estados, ocurre lo contrario: cada nueva vivienda, carretera y asentamiento modifica el territorio sobre el cual algún día tendría que construirse un Estado palestino viable.
Por eso E1 es mucho más que un proyecto inmobiliario de 1,234 viviendas. Es uno de los puntos donde actualmente se disputa físicamente el futuro político de Cisjordania.

Fuentes: BBC News/BBC Verify, Naciones Unidas, Human Rights Watch y declaración conjunta de gobiernos europeos y aliados.










