y el municipio que no quiere mostrar sus bitácoras
Colón, Qro.- Las horas extraordinarias son uno de los rubros de nómina más susceptibles de manipulación en cualquier administración pública. A diferencia del sueldo base — que está fijo en el tabulador y se paga igual cada quincena — las horas extra dependen de un registro: alguien anota cuántas horas trabajó fuera de su jornada, alguien las autoriza y alguien las paga. Cuando ese registro no existe, no es público o no puede verificarse de forma independiente, la partida 1331 se convierte en una fuente sencilla de ingresos adicionales sin respaldo real: horas que se cobran pero que nadie puede probar que se trabajaron.
En abril de 2026, como parte de la auditoría ciudadana que Voz y Testimonio realiza al municipio de Colón, Querétaro, se presentó la solicitud OAAZ-COLÓN-2026-05-035, que pide transparencia completa sobre todos los pagos realizados durante 2025 con cargo a la partida 1331, Horas Extraordinarias.
¿Qué se pidió?
La solicitud se estructuró en tres bloques con una lógica clara: primero los pagos, luego el control que los respalda, y finalmente la explicación de qué mecanismo usa el municipio si no tiene el control estándar.
El primer bloque fue el padrón persona-mes en Excel o CSV: una fila por cada empleado por cada mes en que haya cobrado horas extras, con su identificador interno, nombre en versión pública, puesto, unidad responsable, mes, horas autorizadas, horas reportadas, horas efectivamente pagadas, la tarifa aplicada si existe, el monto pagado, el motivo que originó las horas extra, el folio de la autorización y el cargo de quien autorizó. Ese desglose permite detectar de inmediato anomalías evidentes: empleados que cobran horas extra todos los meses sin excepción, unidades donde las horas autorizadas siempre coinciden exactamente con las reportadas, o autorizaciones que vienen siempre del mismo funcionario sin variación.
El segundo bloque fue el índice de bitácoras, roles o controles de asistencia: no el contenido completo, sino la existencia documentada, por unidad responsable y por mes, del mecanismo que el municipio usa para registrar y verificar que esas horas efectivamente se trabajaron. Folio interno, responsable del registro y periodo cubierto. Si las bitácoras existen en versión pública, se pidió también su entrega con datos personales testados.
El tercer bloque fue una cláusula de cierre importante: si el municipio no genera bitácoras de horas extra — lo cual ya sería un problema en sí mismo — debe indicar qué mecanismo alternativo utiliza para comprobarlas y presentar la evidencia equivalente. No hay salida por la puerta del «no tenemos ese formato»: si se pagan horas extra, debe existir algún soporte, y ese soporte debe poder entregarse.
El municipio de Colón no respondió.
Ese silencio sobre la partida 1331 deja abiertas las preguntas más básicas: ¿cuántos empleados de Colón cobraron horas extra en 2025? ¿En qué áreas se concentraron? ¿Existen bitácoras que respalden esos pagos o se autorizaron de manera informal? ¿Hay empleados que cobran horas extra de forma sistemática, mes tras mes, como si fueran un complemento de sueldo encubierto?
Sin respuesta, no hay manera de saber si la partida 1331 de Colón registra trabajo real fuera de jornada o simplemente funciona como un mecanismo para incrementar el ingreso de ciertos empleados sin modificar el tabulador aprobado. Ambas posibilidades son reales en municipios que operan sin transparencia en este rubro. Y el silencio del municipio no ayuda a descartar ninguna de las dos.
En una administración pública que rinde cuentas, las horas extra tienen nombre, fecha, folio y bitácora. En Colón, tienen silencio.
Solicitud: OAAZ-COLÓN-2026-05-035 · Municipio de Colón, Qro. · Abril 2026












