Crítica política con sabor a cine
Sinopsis:
En el tranquilo municipio de Cadereyta, donde la feria anual se presume como símbolo de identidad, orgullo y unidad, una nueva historia se cuece tras bambalinas. Cuatro valientes regidores —Alexa, Orlando, Marisa y Valeria— se levantan contra el guion ya escrito por el poder. En una trama digna de thriller político, buscan transparencia, inclusión y equidad para la Feria Cadereyta 2025. Pero la presidenta municipal, cual villana de cinta autoritaria, decide omitir toda respuesta, dejando el telón bajado sobre sus peticiones.
Género: Drama político, suspenso institucional
Protagonistas: Regidores inconformes, ciudadanía expectante
Antagonista: El silencio administrativo
Cameo estelar: Vicente Ortega (¿coordinador o sombra de poder?)
🎭 Primer acto: La solicitud ignorada
En una escena que parecería tomada de House of Cards versión pueblerina, el 20 de agosto se entregó un oficio para convocar a sesión extraordinaria. ¿El crimen? Preguntar cosas básicas como: ¿Quién coordina la feria? ¿Qué espacio tendrán los artesanos locales? ¿Por qué los comerciantes de casa pagan igual que los foráneos? ¿Y los estacionamientos, y el exceso de alcohol?
Pero el silencio respondió. Un silencio tan fuerte como sospechoso. La presidenta Astrid Ortega, cual directora de orquesta autoritaria, simplemente… ignoró la función. Como si la feria fuera una propiedad privada, y no un bien público.
🎬 Segundo acto: Regidoras vs. el Poder Absoluto
El guion se pone más oscuro cuando la regidora Juana García, presidenta de la Comisión de Mujeres y Juventudes, decide romper la cuarta pared: acusa abiertamente a la alcaldesa Ortega de violencia política de género. Las cámaras, metafóricamente hablando, giran hacia una nueva trama: hostigamiento, marginación, y hasta grabaciones fuera de su consentimiento. El guion parece derivar en un thriller psicológico con toques de espionaje.
“No me dejan ejercer mis funciones”, declara Juana como heroína solitaria. “Lo que pasó ayer fue la gota que derramó el vaso”, sentencia mientras se enfrenta al régimen que parece controlar no solo la feria, sino todo Cadereyta.
🧩 Subtrama: El Comité de los misterios
Entre bambalinas, se asoma un personaje ya conocido: EL Herman o incómodo de loa Presidentee, supuestamente dentro del comité organizador. ¿Pariente? ¿Operador? ¿El poder detrás del trono? El guion no lo aclara, pero los rumores apuntan a una dinastía disfrazada de gestión cultural.
¿Es la feria una pasarela cultural o un reality show del control institucional? ¿Cuántos puestos, boletos y permisos se deciden por dedazo y no por mérito? ¿Y por qué no quieren que el Cabildo lo vea?
🎟 Final sin créditos… por ahora
Como en toda cinta en suspenso, el clímax no se resuelve. La Feria 2025 sigue en proceso de montaje. Las preguntas siguen sin respuesta. Los personajes que exigen transparencia son tratados como saboteadores. Y los que mandan, siguen callando… mientras suena la música del poder.
🎞 Crítica final:
⭐ Calificación ciudadana: 1.5 estrellas de 5
La dirección carece de claridad, el guion es repetitivo y el reparto de poder está mal distribuido. Hay personajes valiosos con poco tiempo en pantalla (los regidores) y un exceso de protagonismo por parte del Ejecutivo. El público —la ciudadanía— observa desde las butacas, esperando un giro de trama que devuelva el equilibrio a la historia.
Porque al final, en esta película llamada Cadereyta, el pueblo merece algo más que una feria. Merece un gobierno que no sea solo espectador de sus propias decisiones.





