El Templo de San Pedro y San Pablo en ruinas ante la indiferencia
Cadereyta de Montes, Qro.- La voz de una ciudadana de Cadereyta, que vive justo detrás de la emblemático Templo de San Pedro y San Pablo, nos revela una realidad que entristece y alarma: la parte trasera de este templo histórico se desmorona lenta pero implacablemente, ante la mirada indiferente de transeúntes y autoridades.
La vecina relata, con evidente preocupación, cómo los muros de adobe se han ido debilitando con las lluvias, el paso del tiempo y el descuido. Peor aún, algunas personas lanzan basura, remueven piedras deliberadamente y provocan más daño. “Con otra lluvia más, se cae la mitad de la barda”, nos advierte.
Nos comparte evidencia fotográfica y un llamado urgente para que quienes tienen en sus manos la protección del patrimonio —la autoridad municipal, la parroquia y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)— tomen cartas en el asunto. ¿Qué están esperando? ¿Que colapse por completo?
La ciudadanía no debería rogar para que se preserve su historia. Este es un llamado directo a la conciencia y al deber de proteger lo que aún queda en pie, porque el patrimonio no se recupera con discursos, sino con acciones. ¿O también dejaremos que la memoria se la lleve el agua?










