Crónica de un encuentro
La madrugada se extendía como un manto de incertidumbre sobre los cerros de La Zorra. En medio del silencio nocturno, solo el eco de voces persistentes rompía la calma: eran familiares y policías, buscando sin descanso a un hombre que es más que un nombre: Don Antonio, 90 años, memoria viva de su comunidad.
Todo comenzó con una llamada angustiada al 9-1-1. La familia, al no encontrarlo, sabía que cada minuto contaba. Oficiales de la Policía Municipal de Colón respondieron con inmediatez, sumándose a la búsqueda en la zona cerril, donde la oscuridad no impidió que la voluntad brillara.
La noche fue larga. Las linternas se movían como luciérnagas entre la maleza. El terreno no era fácil, pero había algo más fuerte que el cansancio: la esperanza.
Y fue al amanecer, con los primeros rayos del sol acariciando las laderas, que se escuchó un grito: “¡Aquí está!”. Don Antonio, con la mirada algo extraviada pero el corazón firme, fue encontrado. Estaba deshidratado, pero en pie. Fue valorado por Protección Civil, quienes confirmaron que, a pesar de la edad y la noche, el abuelo estaba fuera de peligro.
Volvió a casa con sus seres queridos, quienes no se separaron un solo instante del operativo. El abrazo que le dieron no fue solo de alivio, sino de amor y resistencia. Porque en Colón, nadie se queda atrás.
Hoy, más que una noticia, fue una muestra de lo que una comunidad unida puede lograr: que Don Antonio volviera a casa. Y con él, volvió la calma.







