y encubrimiento institucional
Tequisquiapan, Qro.- Un caso de presunto acoso hacia un estudiante menor de edad dentro del CETIS No. 142 no solo exhibe la conducta de un docente, sino también lo que la familia denuncia como una cadena de omisiones, evasivas y posible encubrimiento por parte de autoridades escolares.
De acuerdo con el testimonio de la familia, los hechos ocurrieron el pasado 3 de marzo, cuando un alumno de 17 años prestó un cargador a un profesor. Al día siguiente, el docente le indicó que lo acompañara dentro del plantel para devolvérselo; sin embargo, antes de entregarlo, le habría dicho: “dame unos besos y te lo doy”.
El menor, visiblemente alterado, pidió ayuda enviando mensajes a una compañera y se retiró del lugar de inmediato.
📄 Denuncia formal… pero sin respuesta
El 4 de marzo, la madre del estudiante acudió al plantel para levantar el reporte. Para el 6 de marzo, se formalizó un documento firmado por autoridades internas, donde se relatan los hechos.
Sin embargo, lo que siguió —según la familia— fue una serie de evasivas:
- El 9 de marzo, el director citó a la familia… pero no se presentó.
- En visitas posteriores, se argumentaron eventos y actividades para evitar atender el caso.
- Personal del plantel habría negado incluso la presencia del docente señalado.
⚠️ De denuncia a “difamación”
Finalmente, en una reunión encabezada por el subdirector, la familia recibió una respuesta que ha generado indignación:
se les informó que el caso no procedía por falta de “pruebas físicas”, e incluso se insinuó que podría tratarse de una difamación.
Esto, a pesar de que el propio protocolo institucional —según señalan— establece la suspensión preventiva del docente ante este tipo de acusaciones.
Lejos de eso, la única medida fue cambiar al alumno de salón.
🧩 Más grave aún: señalamientos de corrupción y burla
El caso escala cuando la familia denuncia:
- Burlas por parte de personal administrativo hacia la denuncia.
- Señalamientos de que una secretaria estaría involucrada en prácticas irregulares relacionadas con “aviadores”.
- Antecedentes de otras acusaciones similares contra docentes que, aseguran, no han sido atendidas.
🔎 Una institución que se protege a sí misma
La familia sostiene que ni el director ni el subdirector han iniciado procedimientos ante instancias superiores, presuntamente para evitar afectar su posición dentro del plantel.
La frase que resume la postura institucional, según el testimonio, es contundente:
“yo me lavo las manos, el protocolo me limita”.
Paradójicamente, ese mismo protocolo —bien aplicado— podría haber protegido al alumno desde el primer momento.
📌 Conclusión: el verdadero problema
Aquí ya no se trata solo de un docente.
Se trata de un sistema que, cuando es puesto a prueba, parece priorizar su estabilidad interna sobre la seguridad de los alumnos.
Porque cuando una denuncia de este tipo se minimiza, se duda… o peor aún, se ridiculiza, el mensaje es claro:
👉 Denunciar no sirve de nada.
Y eso, en cualquier escuela, es más peligroso que el hecho mismo.




