Cuando la urgencia rebasa Colón, toca salir

Colón, Qro.— La discusión sobre un hospital en Colón no es solamente presupuestal ni política. También es una discusión de tiempo, distancia y capacidad de respuesta. Cuando un paciente necesita algo que rebasa la consulta general —hospitalización, cirugía, estudios de imagen, traumatología, medicina interna o vigilancia especializada— la red local de primer nivel ya no es suficiente. Y entonces comienza el traslado.

Esa realidad quedó expuesta de forma particularmente clara en julio de 2024, cuando varias personas de Colón resultaron intoxicadas por bebidas presuntamente adulteradas. La Secretaría de Salud estatal informó que al menos dos pacientes tuvieron que ser trasladados al Hospital General de Cadereyta de Montes, fuera del municipio, para recibir atención hospitalaria.

El episodio fue extraordinario. La necesidad de salir de Colón para recibir atención de segundo nivel, no.

Una red para consultar, no para hospitalizar

Como hemos documentado en esta serie, Colón cuenta con nueve centros de salud de SESEQ, además de la UMF 57 del IMSS y atención del ISSSTE. Pero esa infraestructura está diseñada esencialmente para primer nivel. Sirve para:

consulta general, vacunación, prevención, control prenatal, seguimiento de diabetes e hipertensión, curaciones y atención ambulatoria.

Lo que no existe dentro de la red pública municipal es un hospital de segundo nivel que concentre de manera permanente:

hospitalización, cirugía, medicina interna, pediatría hospitalaria, ginecoobstetricia, traumatología y diagnóstico de mayor complejidad.

Por eso, cuando la enfermedad cruza determinada frontera, la atención también cruza la frontera municipal.

El problema son también las enfermedades que requieren seguimiento complejo

La necesidad de segundo nivel no se limita a accidentes. En Querétaro, las tres principales causas de muerte durante 2024 fueron:

enfermedades del corazón: 2,699 defunciones;
tumores malignos: 1,619;
diabetes mellitus: 1,389.

Son datos estatales, no cifras exclusivas de Colón, y por eso no deben atribuirse directamente al municipio. Pero muestran el tipo de enfermedades que hoy presionan al sistema de salud queretano. No estamos hablando solamente de padecimientos que se resuelven con una consulta y una receta. Enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes complicada, enfermedades cerebrovasculares o insuficiencia renal pueden requerir:

estudios especializados, manejo hospitalario, cirugía, monitoreo, transfusiones, terapia intensiva o seguimiento por especialistas. Y esa profundidad asistencial no existe actualmente dentro de Colón.

El propio municipio ya veía venir el problema

Esto tampoco tomó por sorpresa a las autoridades. Un Plan Municipal de Desarrollo elaborado hace casi dos décadas ya advertía que la capacidad instalada de salud estaba siendo rebasada por las necesidades de la población y que las enfermedades transmisibles comenzaban a ceder espacio a padecimientos no transmisibles, accidentes y enfermedades relacionadas con cambios en el estilo de vida.

Ese documento incluso señalaba que las muertes por enfermedades del corazón habían aumentado de manera importante respecto de décadas anteriores. Es decir, Colón no sólo estaba creciendo. También estaba cambiando epidemiológicamente.

Más industria también significa otro tipo de riesgos

Hoy el panorama es todavía más complejo. Colón concentra:

industria aeroespacial, manufactura, transporte de mercancías, agroindustria, construcción, centros de datos y miles de trabajadores que se desplazan diariamente hacia los centros productivos.

Una economía de esa escala implica también riesgos:

accidentes laborales, accidentes carreteros, lesiones, quemaduras, traumatismos, emergencias cardiovasculares y otros padecimientos que pueden requerir atención inmediata de mayor complejidad.

Un centro de salud puede estabilizar algunos casos. Pero no sustituye:

un quirófano, un banco de sangre, imagenología, especialistas ni camas hospitalarias.

La diferencia entre atender y resolver

Ahí está uno de los puntos centrales de esta investigación. Colón sí puede atender inicialmente muchos problemas.

Pero no necesariamente puede resolverlos dentro del municipio.

Cuando una emergencia supera la capacidad local, el sistema depende de ambulancia, disponibilidad de cama y recepción en otra unidad. Cada traslado incorpora variables adicionales:

tiempo, distancia, coordinación y disponibilidad hospitalaria.

Para un paciente estable pueden representar incomodidad. Para un paciente crítico pueden ser determinantes.

La población ya utiliza servicios extraordinarios cuando aparecen

Otro indicador de la demanda apareció durante la Feria de Salud organizada en mayo de 2026. En una sola jornada se reportaron alrededor de:

1,525 asistentes
y
2,919 atenciones médicas.

Se ofrecieron servicios como medicina interna, pediatría, ultrasonidos, mastografías, densitometría y electrocardiogramas. Muchos de esos servicios no están disponibles cotidianamente en los pequeños centros de salud del municipio. La asistencia no demuestra por sí misma que el sistema esté saturado. Pero sí plantea una pregunta:

¿por qué tanta demanda aparece cuando se concentran temporalmente servicios que normalmente no están disponibles cerca?

Un caso de 2024 mostró la ruta

La intoxicación registrada en 2024 funciona como ejemplo concreto de cómo opera esa dependencia externa. Ante un cuadro grave, pacientes de Colón terminaron siendo atendidos en el Hospital General de Cadereyta. No porque el personal local no quisiera atenderlos. Sino porque la atención requerida correspondía a otro nivel de capacidad médica. Ése es precisamente el punto.

El problema de Colón no es solamente tener médicos.
Es tener dónde continuar cuando el paciente necesita algo más.

Un municipio que creció, pero sigue trasladando

En las cinco entregas anteriores documentamos:

más empleos,
más industria,
más ingresos municipales,
más universidades,
más tecnología
y una demanda hospitalaria reconocida oficialmente desde 2016.

Ahora aparece la consecuencia práctica:

cuando un caso rebasa el primer nivel, la solución sigue estando fuera de Colón. La pregunta, por tanto, ya no puede ser únicamente si hay nueve centros de salud. Debe ser:

¿cuánto tiempo puede seguir creciendo Colón sin desarrollar capacidad hospitalaria propia?

Porque en una emergencia, la diferencia entre tener un centro de salud y tener un hospital no se mide sólo en edificios. Se mide en kilómetros. Y, algunas veces, en minutos.

PUNTOS CLAVE

  • Colón dispone principalmente de infraestructura de primer nivel, insuficiente para hospitalización, cirugía y especialidades permanentes.
  • Cuando la atención rebasa esa capacidad, los pacientes deben ser trasladados fuera del municipio.
  • En julio de 2024, al menos dos pacientes intoxicados fueron enviados al Hospital General de Cadereyta.
  • La necesidad de segundo nivel también alcanza padecimientos crónicos y complejos que requieren diagnóstico, seguimiento y hospitalización.

SIGUE LA INVESTIGACIÓN

Auditoría Ciudadana buscará datos de referencias y traslados desde Colón hacia hospitales de otros municipios, así como tiempos de respuesta y disponibilidad de ambulancias.

La siguiente etapa será comparar esa demanda con la capacidad real de SESEQ, IMSS e ISSSTE dentro del municipio.

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