Hubo un tiempo en que el mercurio brillaba en los termómetros, tímido, contenido en su frasco de vidrio. Hoy, en cambio, corre libre por las venas de la ilegalidad.
En el centro palpitante de Querétaro, donde los coches tocan bocina y los pasos se cruzan con prisa, aún queda un rincón donde el tiempo parece caminar
El 19 de julio de 1929, el sol amaneció distinto sobre Colón, Querétaro. No era un día más. La tierra, que tantas veces escuchó disparos, pasos sigilosos