La política queretana, siempre tan decorosamente vestida de institucionalidad, ha vuelto a mostrar su rostro más áspero y ruidoso. Esta vez, la tormenta se desató en Cadereyta de Montes, donde las acusaciones por la presunta emisión de cartas de repatriación sin validación del INM encendieron una guerra de declaraciones que huele más a pólvora electoral que a vocación de justicia