Aquella brisa británica que alguna vez fue distintiva, hoy huele a exclusión. El verdadero villano no es el calor, sino un sistema urbano que construye hogares para resistir el frío…
En Kyiv, el cielo siempre parece estar en vísperas de algo. Esta vez, la víspera tiene nombre: una cumbre en Alaska entre Donald Trump y Vladímir Putin.
El sol apenas asomaba entre los olivos de la periferia, pero ya se sentía: algo distinto estaba a punto de ocurrir. No era solo el murmullo de miles de voces.
El amanecer aún no se asomaba sobre el río Potomac cuando, desde la oscuridad digital de un teléfono presidencial, estalló una frase que hizo temblar los despachos de Moscú