Querétaro, Qro.-La tarde cayó pesada sobre la comunidad de Nogales cuando la autoridad auxiliar lanzó el primer aviso: un hombre adulto había ingresado al cuerpo de agua conocido como el “Bordo Grande”, y desde entonces nadie volvió a verlo salir. Fue el principio de una movilización que, en cuestión de minutos, se transformó en un operativo regional.
Protección Civil Municipal llegó primero. Después, como si cada minuto pesara más, fueron arribando refuerzos de Protección Civil del Estado, El Marqués y Colón, además de familiares y vecinos que no estaban dispuestos a esperar. Las orillas del bordo se llenaron de luces, radios y voces tensas. El silencio del agua, en cambio, no ofrecía respuestas.
Las primeras horas de búsqueda fueron intensas. Elementos ingresaron al perímetro, revisaron accesos y realizaron recorridos con equipo especializado. Pero conforme la noche avanzó, la visibilidad cayó en picada y el riesgo para los rescatistas se volvió demasiado alto.
Aun así, nadie quería detenerse; era evidente en los rostros, en las manos que apretaban lámparas como si la luz pudiera empujar al destino a hablar.
Finalmente, pasadas las últimas franjas de luz, Protección Civil anunció lo inevitable: la búsqueda quedaba suspendida hasta el amanecer, cuando las condiciones permitan retomar las labores sin poner en riesgo al personal.
En la oscuridad quedaron las patrullas, las cintas de seguridad y un grupo de familiares que se aferra a la esperanza como si fuera la única tabla flotando en el agua.
La autoridad pide a la población mantenerse informada únicamente por medios oficiales.
Mañana, con el primer rayo de sol, volverán al Bordo Grande. Y con ellos, toda una comunidad que espera respuestas.





