Bruselas. Con aplausos tibios y gestos de alivio, el Parlamento Europeo aprobó por 411 votos a favor, 216 en contra y 12 abstenciones el nuevo Impuesto Digital: un gravamen del 3 % sobre ingresos generados en línea por empresas que facturen más de 750 millones de euros anuales dentro de la Unión. La medida apunta a gigantes como Google, Meta, Amazon y TikTok —aunque sus representantes advierten “doble imposición” si Washington no sincroniza su propio impuesto global.
El camino fue espinoso. Irlanda y Estonia templaron su oposición a cambio de una cláusula transitoria: podrán mantener tasas bajas de sociedades durante dos años. Francia celebró la ‘victoria fiscal’ y recordó que la guerra de impuestos internos robaba hasta 6 000 M € al fisco comunitario. Alemania, reticente al principio, cedió cuando se añadió una deducción verde: empresas que demuestren inversión en energías limpias podrán descontar hasta 0.5 %.
Mientras tanto, Bruselas creará la Agencia de Fiscalidad Digital (AFD), con sede en Luxemburgo, para auditar algoritmos de precios y detectar “contabilidad creativa” en la nube. El primer reto: vigilar la fragmentación de ingresos por país. Analistas temen que las Big Tech suban tarifas de publicidad o comisiones a usuarios y pymes.
En respuesta, Apple advirtió que el impuesto “estrangulará innovación”, pero el eurodiputado español García Margallo ironizó: “Innovación no es evadir al fisco con doble irlandesa”. La Comisión calcula ingresos extra de 21 000 M € en cinco años, suficientes —dice Ursula von der Leyen— “para blindar fondos de resiliencia sin golpear bolsillos de clase media”.
El texto incluye un mecanismo de arbitraje: si el acuerdo global de la OCDE entra en vigor antes de 2027, la UE evitará la doble tributación devolviendo 40 % del impuesto cobrado. Austria celebró la salvaguarda, pues teme represalias de EE. UU.
ONGs como Tax Justice Network aplauden un “paso histórico”, pero exigen vigilancia a filiales en paraísos como Malta. Polonia logró un anexo para proteger plataformas educativas sin fines de lucro. La comisión elaborará reglamentos secundarios en 120 días. En la noche, las gigantes digitales ya buscaban consultores en Bruselas. El reloj fiscal europeo se ha puesto en marcha.




